La decisión del Presidente Colombiano Alvaro Uribe, de terminar las negociaciones
del Presidente venezolano Hugo Chávez, ha vuelto a anular cualquier esperanza de que las guerrillas
del FARC liberen a los rehenes que tienen más tiempo detenidos. Mientras tanto las relaciones
entre Venezuela y Colombia se han deteriorado rápidamente.

Los eventos recientes se pueden rastrear hasta Junio de 2001 cuando el proceso de paz en Colombia
ya cojeaba hacia el fracaso. Jorge Briceño, "líder militar" de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), realizó una ominosa amenaza pública: "Tenemos
que secuestrar gente del senado, del congreso, jueces y ministros, de todos los tres poderes [del gobierno
Colombiano] y ya veremos como chillan."

En los siguientes dos años las FARC llevaron a cabo varios secuestros de altos funcionarios,
se llevaron a la fuerza a docenas de legisladores, candidatos presidenciales y, después de haber
derribado una avioneta en territorio controlado por la guerrilla, también secuestró a tres
ciudadanos de EEUU que trabajaban para un contratista del Departamento de la Defensa. Desde entonces
los rehenes han sucumbido en las junglas colombianas junto con oficiales militares capturados en batalla.

Algunos secuestrados han estado casi una década detenidos por las FARC, y se sabe muy poco
sobre su salud o paradero. Once murieron en Junio de 2007 bajo circunstancias que todavía se deben
aclarar. Aproximadamente unos 45 rehenes permanecen cautivos mientras que sus familiares llenos de angustia
claman por su liberación.

En los casos de "altos funcionarios" rehenes, las FARC no exige dinero para su liberación,
como lo hacen con sus otras víctimas. La guerrilla exige que el gobierno colombiano intercambie
a los funcionarios por prisioneros de la FARC, incluyendo a dos que ya han sido extraditados a EEUU.
Antes de cualquier discusión sobre el intercambio de prisioneros la FARC primero exige que el
gobierno colombiano saque a sus tropas de dos municipios: una zona de 800 kilómetros cuadrados.

El gobierno de Uribe se ha opuesto de manera constante a la creación de zonas desmilitarizadas,
se rehúsa a cumplir con estas peticiones. Por su parte la FARC se rehúsan a cambiar de
planes. Las pláticas entre las dos partes no han logrado absolutamente nada y los rehenes permanecen
en cautiverio. Algunas veces se han vislumbrado soluciones al problema, sin embargo la esperanza de cada
familia siempre es quebrantada.

El último episodio desesperanzador ocurrió a finales de noviembre. Las expectativas
sobre liberar rehenes habían crecido en agosto de 2007, cuando Uribe autorizó al Presidente
Venezolano Hugo Chávez y a la Senadora Colombiana de la oposición, Piedad Córdoba,
su función como mediadores para entablar pláticas sobre el intercambio de prisioneros con
las guerrillas.

Chávez y Córdoba—ambos políticos de izquierda—probaron tener mucha energía,
ambos insistían en entablar el diálogo. Se reunieron con los líderes de la FARC,
con los rehenes, con los representantes del congreso de EEUU y con quien fuera que podía hacer
algo por los prisioneros.

El Presidente Uribe fue elogiado por ser tan flexible y por entablar el diálogo con sus rivales.
Los familiares de los rehenes estaban todavía más optimistas, como no lo habían
estado desde hace años.

Los esfuerzos de Chávez y Córdoba, vistos como "la última esperanza" para
resolver la crisis de los rehenes, fueron lentos pero avanzaron; Iván Márquez, miembro
del Secretariado de la FARC, estuvo en Caracas a principios de noviembre para hablar sobre liberación
de los rehenes.

Sin embargo la esperanza pronto se desvaneció durante la semana del 19 de noviembre. Mientras
estaban en Francia Chávez y Córdoba afirmaron que la FARC todavía no proporcionaban
pruebas de vida de Ingrid Betancourt; una mujer franco-colombiana metida en la política, que es
prisionera de la FARC desde el 2002. Chávez hizo enojar a Uribe aún más al revelar
compromisos que el presidente colombiano realizó en privado; Uribe decidió desquitarse
con Chávez dándole hasta el 31 de diciembre como última fecha para trabajar como
mediador del conflicto.

El 21 de noviembre las pláticas con Chávez terminaron de manera abrupta. La siguiente
es una cita de una conversación telefónica entre Chávez y el jefe militar del ejército
colombiano: Uribe "ya no autoriza" al Presidente Venezolano y a la Senadora Córdoba
como mediadores en el conflicto.

¿Cómo está ahora la situación?

Este último esfuerzo para liberar a los rehenes ha sido el que más esperanza provocó.
El final tan abrupto de las pláticas deja a ambas partes sin algún otro plan para entablar
el diálogo.

Las siguientes observaciones son acerca de la situación de hoy en día:

  • A la FARC se les inculpa más. Las guerrillas merecen ser sancionadas por la situación
    que se padece al retener prisioneros por tantos años. También se les debe criticar por
    la rigidez que han tenido en todas las etapas de este primer diálogo. La FARC cometió varios
    errores graves durante el proceso, incluyendo dos de ellos que ocurrieron durante los últimos
    diez días de las pláticas. Primero dieron a conocer fotos de
    las pláticas que sostuvieron con la Senadora Córdoba sin su consentimiento, esto fue un
    golpe duro para la integridad del proceso en la arena mediática de la opinión pública
    colombiana. Después cometieron un error aún más grave al permitir que Chávez
    realizara su planeado viaje a Paris sin la información pertinente sobre el bienestar de la rehén
    Betancourt, cuya triste historia es primera plana en las noticias francesas. Chávez seguramente
    estaba enfurecido con los líderes de la FARC por la vergüenza que le harían pasar
    al presentarse con las manos vacías ante un público francés tan lleno de expectativas.
  • El gobierno de Uribe también es culpable. Después de autorizar como mediadores
    a la Senadora Córdoba y al Presidente Chávez, el gobierno no hizo nada más para
    facilitarles esta tarea tan difícil. Nunca existió un esfuerzo conjunto entre los gobiernos
    colombianos y venezolanos para liberar a los rehenes. Después de que Uribe anunció la nominación
    de los dos mediadores no hizo esfuerzo alguno para apoyarlos, de hecho se libró de cualquier relación
    con el diálogo. La S enadora Córdoba viajo tres veces a Washington sin el apoyo del gobierno
    colombiano—sin apoyo oficial, ni financiero, sin señal alguna de que la apoyaran los políticos
    de Bogotá. Es más, el gobierno colombiano declaró de manera muy clara que utilizaría
    al ejército para dificultarle a la FARC su participación en los diálogos.
  • Los mediadores cometieron errores sin embargo ninguno fue fatal. El Presidente Chávez
    y la Senadora Córdoba también pusieron de su cosecha de errores, aunque sólo se
    hayan excedido un poco y hayan sido algo indiscretos. Ninguno de los dos es un calificado mediador profesional,
    más bien son políticos bien conocidos por ser tan tenaces. Entre sus errores están
    el de las fotos de la Senadora Córdoba, arriba mencionadas, fotos que la muestran compartiendo
    situaciones triviales al lado de miembros de la FARC en Caracas. También está la revelación
    en Francia, por parte de Chávez, de una conversación privada que sostuvo con Uribe sobre
    una futura reunión con el líder de la FARC Manuel Marulanda; además Chávez
    no siguió el protocolo y le telefoneó al General Mario Montoya, aunque el Presidente Uribe
    le pidió claramente que no lo hiciera.

Sin embargo la decisión que tomó el Presidente Uribe de terminar con el diálogo
por esta llamada parece un pretexto. ¿Por qué terminar con el diálogo en vez de
resolver el problema al expresar el malestar que le causó tal conducta de manera pública?
A menos que ya estuviera buscando cualquier razón para terminar con el proceso del dialogo, el
cual ya no podía controlar. Un proceso tan delicado puede llevar mucho tiempo en realizarse y
requiere de mucha paciencia y el gobierno colombiano demostró tener muy poca.

Seguir adelante

  • Los Presidentes Chávez y Uribe deben bajarle a su tono. El "despedir" a
    Chávez como mediador ha ocasionado la peor crisis en las relaciones entre Colombia y Venezuela
    que se ha visto en décadas. Aunque los dos gobernantes tienen ideas opuestas antes habían
    evitado cualquier tipo de ataque verbal. Desde el 21 de noviembre, cuando Chávez llamó "mentiroso" a
    Uribe y también mencionó que éste le "escupía" en la cara se congelaron
    las relaciones entre los dos países y se le ordenó al embajador de Venezuela en Colombia
    que regresara. Mientras tanto Uribe acusó a Chávez de fomentar el "terrorismo marxista" del
    régimen de la FARC en Colombia.
  • La FARC deben continuar mostrando las "pruebas de vida". Recientemente, las guerrillas
    mencionaron que proveerán las "pruebas de vida", videos o fotos de los rehenes, esto
    será un gesto de su buena fe. En Francia el Presidente Chávez dijo que
    las guerrillas están planeando la publicación de las pruebas antes de que termine el año.
    El 30 de noviembre el ejército colombiano afirmó que había capturado a tres miembros
    de la FARC en Bogotá con cinco videos de las víctimas. Los familiares de las víctimas
    en cuestión agradecieron al Presidente Chávez y a la Senadora Córdoba por la presión
    a la cual sometieron a la FARC y que dio como resultado la evidencia de que sus familiares siguen todavía
    con vida.
  • Ver a los rehenes con vida, para algunos por primera vez después de más de cuatro años,
    es un aspecto positivo el cual podría hacer que el diálogo empezara de nuevo porque se
    le ha puesto un "lado humano" al proceso político. Esta evidencia podría tener
    el suficiente impacto en la opinión pública para reiniciar las pláticas.

El Presidente Chávez y la Senadora Córdoba merecen nuestros más profundos agradecimientos.
Aunque ambos cometieron algunos errores desafortunados, los mediadores realizaron su trabajo con energía,
perseverancia, paciencia y creatividad.

Si sólo les hubieran dado más tiempo …