Radio Ñomndaa, en español La palabra del agua, es una radio comunitaria e indígena del estado de Guerrero. Nace como parte del proyecto de autonomía del pueblo nanncue ñomndaa (amuzgo) en el municipio de Suljaa’ (Xochistlahuaca). Su caso es significativo dentro de una problemática más amplia en México que tiene que ver con la falta de pluralidad informativa y los derechos a la libertad de expresión y a la información.

Foto: www.lapalabradelagua.org.

La explosión del fenómeno de radios comunitarias es relativamente reciente en México. Hay un debate amplio sobre la definición de radio comunitaria y las diferencias respecto a otras radios que emiten a nivel local y que, en su gran mayoría, no cuentan con permisos: radios sociales, comerciales, piratas, vinculadas a iglesias, indígenas, educativas, entre otras denominaciones específicas, operan y conviven actualmente en contextos tanto rurales como urbanos de todo el país. La especificidad de las radios comunitarias tiene que ver esencialmente con el proceso organizativo que está detrás de la radio y con los vínculos que ésta establece con la comunidad en la que transmite.

La legitimidad de los procesos organizativos

La Asociación Mundial de Radios Comunitarias—México (Amarc) define las radios comunitarias como proyectos político culturales y de comunicación que deben entenderse en el marco de las realidades sociales en las que nacen y que pretenden transformar. Por eso, más allá de las diferencias y de sus identidades particulares, Amarc propone analizarlas estudiando los tipos de relaciones que estos proyectos establecen con la comunidad y el contexto donde surgen, con otros medios de comunicación y con sus audiencias.1

México se caracteriza actualmente por sus formas autoritarias de gobierno. Los ciudadanos se sienten lejos de las instituciones del estado ya que éstas responden más a los intereses de la clase política o a intereses económicos de empresas transnacionales. Lo político queda reducido cada vez más a la participación institucional y partidista, excluyendo o limitando formas democráticas de carácter más comunitario y autónomo.

A nivel local encontramos realidades muy diferentes marcadas por una multiplicidad conflictos sociales y políticos así como por la aparición de nuevas formas de organización ciudadana. Para Brisa Maya Solís, del Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS), es fundamental observar estos procesos organizativos que, en particular, dan lugar al surgimiento de las radios. Muchas veces las radios son simplemente un pretexto para la organización y acaban ocupando un espacio central de ésta.

No hay datos claros sobre el número de radios comunitarias operando sin permiso. Se habla de más de un centenar en todo el país, lo que ha generado amplios debates en torno a su legalización. Principalmente destacan dos posiciones: por un lado se encuentran las radios que buscan un reconocimiento dentro del marco legislativo. Por el otro, las que consideran que el aire, la frecuencia, es parte del espacio público y simplemente ejercen su derecho a expresarse a través de este medio.

La alta concentración de las concesiones y permisos en pocas manos provoca una falta de pluralidad informativa en México. Hay un monopolio tanto en el sector privado (los grandes grupos de comunicación, Televisa y TV Azteca, controlan la mayoría del espectro radiofónico y televisivo) como por parte del sector público, donde las universidades, el Congreso y estados controlan radios y canales de televisión. Las radios comunitarias buscan precisamente romper con esta falta de pluralidad informativa, generando contenidos que respondan a las necesidades e intereses de las comunidades donde se surgen.

Tras ser declaradas inconstitucionales la Ley Federal de Telecomunicaciones y la de Radio y Televisión de 2006 hay un vacío legal que afecta particularmente a las radios comunitarias. Los grandes grupos empresariales han bloqueado una nueva legislación en la materia y siguen defendiendo criterios esencialmente económicos para otorgar concesiones y permisos, lo que provoca la concentración de medios y que se limite el desarrollo de medios públicos y, todavía más, comunitarios. No hay un reconocimiento jurídico de las radios comunitarias lo que genera inseguridad y pone en riesgo su supervivencia en muchos casos. Los permisos son otorgados de manera discrecional por el gobierno y en muchos casos negados. Además, el estado está aplicando no solamente medidas administrativas para requisar los equipos y prohibir la actividad de las radios sin permiso, sino que ya hay antecedentes de acciones penales aplicando la Ley General de Bienes Nacionales (el espacio radiofónico sería un bien de la nación que se estaría usando o aprovechando sin permiso).

Pero más allá de la cuestión legal, la legitimidad de las radios se encuentra en el proceso organizativo que construye y defiende este tipo de proyectos. El caso de Radio Ñomndaa nace desde los usos y costumbres de un municipio mayoritariamente indígena que recupera formas propias de organización y que defiende además sus derechos como pueblos originarios a operar sus propios medios de comunicación.

Retos:

  • Creación de un marco legislativo para las radios comunitarias que reconozca la realidad actual y cuente con la legitimidad de los proyectos ya existentes.
  • Establecer reglas claras para la concesión de permisos que estén basadas en criterios culturales y sociales y no exclusivamente económicos.
  • Asegurar garantías para el ejercicio de la comunicación y el derecho a la libertad de expresión.
  • Fortalecer los procesos organizativos que conforman una radio comunitaria.
  • Desarrollar mecanismos de protección para y desde las radios comunitarias.

La palabra del agua

Durante los últimos cuarenta años el pueblo nanncue ñomndaa ha denunciado el autoritarismo y la violencia que ejercen los poderes del estado en el municipio, movilizándose en diversos momentos contra los caciques locales amparados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Gran parte de su resistencia se enfoca en la defensa de sus formas comunitarias y colectivas de toma de decisiones y de elección de cargos públicos frente al modelo dominante de los partidos políticos. Como reacción a la imposición de comisarios en varias comunidades del municipio en 2001, los habitantes de la cabecera tomaron el Palacio Municipal y establecieron un gobierno de Autoridades Tradicionales.2

Las emisiones de La palabra del agua empiezan en diciembre de 2004. Independiente de partidos políticos y credos religiosos, la radio no es un fin en sí mismo, es una herramienta para generar una reflexión amplia que ayude a fortalecer la cultura y la organización del pueblo nanncue ñomndaa.

Al defender su derecho a la libre expresión de las ideas, los integrantes de la radio sostienen que lo único que hacen es ejercer lo que está recogido en los Acuerdos de San Andrés, negociados entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal en 1996 y después cambiados en la contrareforma aprobada en el Congreso. Para ellos sigue siendo un derecho negado.

Además, el derecho a adquirir, operar y administrar medios de comunicación propios está consagrado en el Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo, firmado por el gobierno mexicano. En el estado de Guerrero estas demandas sobre medios de comunicación fueron incluidas en una iniciativa conjunta de varias organizaciones, la Agenda estatal para el desarrollo y la autonomía de los pueblos indígenas de Guerrero.3 El gobierno ignoró esta iniciativa y Guerrero sigue siendo uno de los estados con menor reconocimiento legal de los derechos de los pueblos indígenas.

La radio La palabra del agua empieza a transmitir como parte de este ejercicio de la autonomía indígena, reflejando esto en sus contenidos e informaciones. Como explica David Valtierra, fundador de la radio:

"Platicamos de nuestra historia de marginación y de lucha y de nuestras aspiraciones de libertad; realizamos denuncias de violaciones a derechos humanos y colectivos; damos información de algunos hechos que suceden a nivel mundial o en nuestro país; provocamos reflexión en torno a los retos que tenemos como pueblo, como mexicanos y como seres humanos; proponemos e impulsamos alternativas en torno a las problemáticas que vivimos; nos solidarizamos con luchas hermanas".

El mural de la cabina donde transmite Radio
Ñomndaa. Foto: www.lapalabradelagua.org.

Desde sus inicios el proyecto abarcó la posibilidad que la gente de la región participara en la elaboración de los contenidos de los programas y que éstos respondieren así a los intereses de hombres y mujeres de todas las edades.

La participación de las mujeres, por ejemplo, queda reflejado en el programa Mujeres de Xochistlahuaca. En este espacio se trataron por primera vez temas de salud reproductiva, derechos de las mujeres y problemas intrafamiliares. Las mujeres se acercan a la radio para proponer los temas o, en algunos casos, son las locutoras las que convocan a diversos grupos de mujeres para hablar de lo que ellas quieren difundir. Darles la voz y tener la posibilidad de ser escuchadas en la radio ha sido para muchas de ellas la oportunidad de aprender nuevas formas de comunicación y, al mismo tiempo, la forma de generar su participación en otros espacios comunitarios.

La radio difunde en ñomndaa y en español costumbres y tradiciones de los nanncue ñomndaa desde el respeto y el reconocimiento a la diversidad cultural de la región. También se ha convertido en una plataforma para los músicos que ahora ya tienen la oportunidad de grabar sus discos. Además, es un instrumento de comunicación entre las diferentes comunidades, algunas muy aisladas geográficamente. Por todo esto la radio ha ido generando una amplia aceptación entre la población, más allá de las diferencias políticas.

Sin duda un indicador de este impacto fue la aparición de una nueva radio a principios de 2008, La voz indígena de Xochistlahuaca, impulsada por Aceadeth Rocha Ramírez, expresidenta municipal por el PRI. Esta nueva radio es una manera de combatir a Radio Ñomndaa. Opera sin permiso y, para David Valtierra, no es un medio que busque hacer reflexionar a la comunidad:

"Es la voz y los intereses de los de arriba: divulga los ‘logros’ y programas del gobierno, el comercio. Es la manipulación mediática, por su nombre y por ser utilizada para desinformar de lo que sucede en las comunidades. Representa la invasión de nuestra frecuencia, tiene más potencia e invade nuestra señal, y es el menosprecio a nuestras manifestaciones culturales."

En México, esta estrategia mediática para contrarrestar a medios independientes, autónomos o comunitarios no es nueva. En 2006, ante la toma de las emisoras comerciales por parte de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, empezó a emitir una radio clandestina desde la que se buscó deslegitimar al movimiento social. Desde ella se señalaba a los que participaban o apoyaban las demandas sociales y políticas de la APPO y se incitaba a la violencia y al enfrentamiento, lo que agravó la polarización social.

La legitimidad de la radio La palabra del agua reposa en que es un proyecto comunitario y como se vio el 10 de julio de 2008: ese día, unas 40 personas entre policías (federales y estatales) y funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) intentaron requisar el equipo de la radio y clausurarla. La respuesta de la comunidad fue prácticamente inmediata. Más de 200 personas se movilizaron para impedir las acciones de policías y funcionarios, logrando pacíficamente defender la radio y evitar que fuera desmantelada.4

Radio Ñomndaa transmite en
Xochistlahuaca, Costa Chica,
Guerrero.
Foto: www.lapalabradelagua.org.

Los argumentos para este intento de clausura eran que la radio estaba emitiendo sin permiso pero parece claro que la cuestión de la legalidad es sólo un argumento para desarticular la organización comunitaria. La radio ya había sido víctima anteriormente de difamaciones, agresiones e intimidaciones, en las que también participó el Ejército mexicano. Además, el estado ha recurrido a los aparatos de justicia para criminalizar a autoridades agrarias y a integrantes de la radio, con detenciones y procesos judiciales que siguen abiertos.5

Diversas organizaciones reaccionaron denunciando la intervención de la SCT y exigiendo que se respetase el derecho a la libertad de expresión y a la información. Posteriormente la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) propuso a la radio otorgarle un permiso. La asamblea de la comunidad fue la que discutió y decidió finalmente rechazarlo. Las razones de fondo no sólo tenían que ver con las condiciones impuestas por la COFETEL como la emisión de anuncios electorales y de partidos políticos. Desde la radio lo plantean como una reivindicación de derechos:

"El reconocimiento legal es necesario y es además una obligación del estado mexicano que tristemente se ha negado a hacer. Hasta la fecha lo que el gobierno nos ha ofrecido es la negociación de un permiso para transmitir, no el reconocimiento de nuestro derecho legítimo. [No queremos] que los permisos sean la negociación de un derecho ni tampoco el sometimiento o cooptación a la libertad de palabra de los pueblos."

El proyecto se ha consolidado lentamente con el apoyo de diversos colectivos que ayudaron a instalar los equipos y a formar a la gente para que ellos mismos los operaran. Desde 2005 celebran su aniversario que se ha convertido en un espacio para el intercambio y la solidaridad con otras radios comunitarias y organizaciones, tanto indígenas o sociales como de derechos humanos.

Algunos de los retos actuales pasan porque la señal llegue a todas las comunidades de la región y por que cada comunidad cuente con un comité de apoyo y al menos un reportero comunitario. También por mejorar la página web y la transmisión por internet, demasiado inestable por "fallas" en la línea telefónica:

"Nos hemos dado cuenta que nos escuchan principalmente los migrantes de la región que se van a Acapulco, Chilpancingo, la Ciudad de México, Tijuana, entre otras ciudades de nuestro país, y de varias ciudades de Estados Unidos de Norteamérica. También nos escuchan compañeros solidarios de varios estados de la república".

Logros:

  • La comunidad ha reunido el equipo y personal para transmitir sobre Xochistlahuaca en la región este de la Costa Chica en español y ñomndaa.
  • Mantienen una página web: http://lapalabradelagua.org/.
  • Los contenidos se elaboran de manera conjunta con la comunidad, responden al contexto y a las necesidades locales y se vinculan a problemáticas nacionales e internacionales.
  • La organización es autónoma, independiente de partidos políticos y autoridades. La radio trabaja con el permiso y el apoyo del pueblo.
  • La mayoría de comunidades nanncue ñomndaa y algunas mestizas del municipio participan en los trabajos de la radio a través de comités de base.
  • La radio se sostiene con el trabajo comunitario, cooperaciones de los oyentes, apoyo de organizaciones solidarias y las actividades del colectivo. Nunca ha habido ni han aceptado apoyos gubernamentales.
  • La radio defiende el ejercicio de la autonomía de los pueblos desde "abajo y a la izquierda" y se ha ganado el respeto de las organizaciones sociales.
  • Desde la radio se impulsa el fortalecimiento y la valoración de la cultura, identidad, instituciones y valores del pueblo nanncue ñomndaa.

Articulación para la defensa de las radios

México está considerado como uno de los países más peligrosos para el desarrollo de la labor periodística.6 Periodistas y comunicadores son víctimas continuas de agresiones, amenazas y hostigamientos lo que ha motivado las denuncias de diferentes instancias de derechos humanos tanto a nivel nacional como internacional. En este contexto el sector de las radios comunitarias es uno de los más vulnerables.
Algunas iniciativas recientes están buscando el reconocimiento legal para las radios comunitarias indígenas. Desde el Congreso Nacional de Comunicación Indígena, que agrupa a diversas radios indígenas del país, se ha trabajado una iniciativa con representantes del gobierno federal para facilitar la obtención de permisos. Sin embargo, en el último momento, el gobierno ha frenado el proceso y no parece dispuesto a asumir los acuerdos adquiridos.7

Esta situación, entre muchas otras, contraviene los lineamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La CIDH sostiene que es inadmisible el establecimiento de marcos legales discriminatorios que obstaculizan la adjudicación de frecuencias a las radios comunitarias y, además, que es necesario buscar los bienes y servicios que les aseguren condiciones básicas de dignidad, seguridad, subsistencia y desarrollo.8

De todas maneras sería erróneo pensar que el reconocimiento legal por sí sólo asegura la integridad de las radios. La labor periodística y de comunicación que realizan estos proyectos incide en conflictos marcados por el abuso de poder, el autoritarismo y la represión hacia los movimientos sociales; por la defensa de los derechos humanos frente a las políticas públicas o la impunidad; o por el narcotráfico y la delincuencia organizada. El riesgo que enfrentan las radios es muy alto en algunos casos y debe analizarse teniendo en cuenta que con su trabajo afectan, en mayor o menor medida, los intereses de actores con mucho poder y que no siempre están ligados al estado.

Por lo tanto, es necesario desarrollar mecanismos de defensa para este tipo de organización social que no se reduzcan a la cuestión legal. Estos mecanismos deben tener en cuenta, entre otras cosas, el fortalecimiento de la organización que da vida a la radio y su relación con la comunidad; elaborar estrategias claras de comunicación que analicen adecuadamente los contenidos y la línea editorial en frente a los conflictos en los que inciden; y, por supuesto, las alianzas con otras radios y organizaciones de la sociedad civil e instituciones de derechos humanos, nacionales e internacionales.

En México existen actualmente diversas redes y organizaciones que buscan generar condiciones para el desarrollo y la defensa de estos proyectos radiofónicos. Entre ellas se encuentran: Red de comunicadores Boca de Polen, Red de Radios Comunitarias del Sureste, Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad, Congreso Nacional de Comunicación Indígena, AMARC, Cencos, Asociación Mexicana por el Derecho a la Información (AMEDI) o Artícle XIX.

Las radios comunitarias han tenido un papel esencial en contrarrestar los discursos hegemónicos, marcados actualmente por las políticas e ideologías dominantes. Radio Ñomndaa se sitúa en este ámbito cuando busca contrarrestar los discursos del poder, tanto en Guerrero como en México, e incidir en la construcción de la ciudadanía y el fortalecimiento democrático. Lo hace desde su realidad indígena y en permanente diálogo con otras culturas y procesos organizativos.

Demandas de Radio Ñomndaa:

  • Respeto al proyecto actual de Radio Ñomndaa, a su integridad y a la de sus integrantes.
  • Respetar los acuerdos nacionales e internacionales asumidos por el estado mexicano en materia del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.
  • Reconocer en la Constitución y en las leyes secundarias respectivas la existencia de radios indígenas, radios libres, radios comunitarias, radios del pueblo.

Recursos de Internet:

  1. Asociación Mundial de Radios Comunitarias—México, Radios comunitarias y contexto de conflicto en México, 2009 [www.amarcmexico.org].
  2. Brigadas Internacionales de Paz—Proyecto México, Defensoras y defensores de derechos humanos en el estado de Guerrero, México, diciembre de 2007 [www.pbi-mexico.org].
  3. Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (coord.), Agenda estatal para el desarrollo y la autonomía de los pueblos indígenas de Guerrero, México, mayo de 2005 [www.tlachinollan.org].
  4. Pronunciamiento: ¡Alto al hostigamiento contra la radio comunitaria Ñomndaa!, Organizaciones Civiles, 11 de julio de 2008 [www.cencos.org/es/node/19023].
  5. Cierre de la radio comunitaria Ñomndaa: La sociedad civil, indignada ante la política de hostigamiento del gobierno federal, 11 de julio de 2008, [www.cencos.org/es/node/19024].
  6. Campaña permanente de protección a periodistas en México Te hace daño no saber: www.libertad-expresion.org.mx.
  7. Congreso Nacional de Comunicación Indígena: http://mediosparalospueblos.blogspot.com/.
  8. Comisón Interamericana de Derechos Humanos, Informe anual de la relatoría para la libertad de expresión, Washington DC, 2002 [www.cidh.oas.org/relatoria/showarticle.asp?artID=138&lID=2].