Trabajadores de la planta maquiladora Pung Kook, que fabricaba equipo para una marca internacional en La Paz, Baja California Sur, México, se organizaron para mejorar sus condiciones laborales. Pero entonces su empleador corporativo descabezó su local sindical y transfirió sus operaciones al extranjero, dejándolos sin trabajo y sin la liquidación que por ley les correspondía. Era un caso clásico de manipulación de las leyes globales del comercio por parte de una corporación transnacional para reducir costos de producción a costa de los productores. Así que los trabajadores subieron al escenario y consiguieron el apoyo de un grupo estadounidense sin fines de lucro en un esfuerzo transfronterizo que consiguió que se les otorgara una indemnización por el cierre de la planta en diciembre de 2004. Gracias a tácticas innovadoras de contraataque, el movimiento se convirtió en un ejemplo del éxito de activistas ciudadanos a la hora de aliarse para vencer las pocas posibilidades de triunfo que les dan las fuerzas de la integración político-económica regional.

Desde su inauguración en 1995, la fábrica coreana Pung Kook de La Paz contrató gente para fabricar equipaje y mochilas para Adidas Salomon, Lands’ End y Patagonia. En algunas ocasiones, hasta 800 trabajadores laboraban en la planta por menos del salario mínimo mexicano. Ante el trato hostil de su empleador transnacional, decidieron unirse a un sindicato democrático en 1998. Votaron por formar parte del Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Maquiladora (SINTTIM).

En marzo de 2003, Pung Kook cerró su fábrica en La Paz. Después del cierre, la compañía se negó a liquidar a los trabajadores según lo establecido por la ley laboral mexicana, a pesar del hecho de que algunos de ellos tenían más de ocho años trabajando en la planta. La corporación movió todas sus operaciones a Asia, lejos del alcance de la legislación mexicana y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El SINTTIM vio esto como parte de un patrón de abusos en las relaciones obrero-patronales que resulta en que los trabajadores pobres se hundan todavía más en la pobreza, aumentando la brecha en la distribución del ingreso. Los empleados de la planta en La Paz de Pung Kook se dieron cuenta de que ésta era sólo una de las muchas instancias en que las corporaciones buscan minimizar sus costos de nómina a través de cierres periódicos de plantas y de transferir su producción a lugares donde los trabajadores pueden ser empleados con salarios menores. Decididos a defender las prácticas laborales justas, los miembros del sindicato buscaron la ayuda de Enlace, una organización no gubernamental (ONG) de Pórtland, Oregon.

Problemas clave de la fuerza de trabajo de Pung Kook

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