Previa a la realización del Primer Foro Social Américas, se realizó en Quito, Ecuador, la Segunda Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, en la cual organizaciones indígenas de casi todos los países del continente se encontraron para analizar sus realidades, acordar acciones para transformarlas y establecer puentes entre sí y con otros movimientos sociales del continente.

En el diagnóstico de las realidades se puso en evidencia que primero los colonizadores europeos, después los fundadores de los Estados nacionales y más tarde las corporaciones transnacionales despojaron y despojan a los pueblos indígenas de sus territorios, los empujaron a los lugares más inhóspitos de la tierra en que habitaban, los dividieron para poder controlarlos y oprimirlos política y militarmente y, hoy, emprenden un nuevo despojo para poder apropiarse de los recursos naturales que, gracias a la armonía en que los pueblos indígenas conviven con la tierra, han logrado preservar.

Los pueblos indígenas denunciaron que los gobiernos nacionales están intensificando la represión, ocupando militarmente los territorios de los pueblos y generando ahí grupos paramilitares. Las violaciones a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos, dijeron, son continuas, y la invención de delitos sistemática. Son también flagrantes las faltas a la legislación nacional e internacional y no se respeta la autonomía que les da su derecho a la libre determinación, ya reconocida en el ámbito nacional.

De igual manera, los indígenas reunidos en la Cumbre denunciaron que se criminalizan sus actos espirituales y de protesta y se han intensificado los desalojos de tierras, además de que se está forzando el desplazamiento y la migración, además de que los gobernantes están cooptando y comprando autoridades locales y dirigentes, fomentando la división entre los pueblos y enfrentando a las comunidades a través de caciques, funcionarios gubernamentales y una aplicación perversa de algunas políticas públicas.

En lo que toca al ambiente, los participantes denunciaron la instrumentación de políticas como el uso de semillas transgénicas, el establecimiento de derechos de propiedad intelectual (patentes) sobre recursos y conocimientos indígenas, la privatización de los servicios públicos o el pago de servicios ambientales.

Los indígenas responsabilizaron de la situación de exclusión y marginación en que se encuentran a organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, por ser los diseñadores de las políticas de ajuste estructural que los gobiernos de sus países obedientemente ejecutan en beneficio de las transnacionales y en perjuicio de los pueblos indígenas y demás habitantes de sus países.

Reclamaron a la Organización de las Naciones Unidas por haber establecido un decenio de los pueblos indígenas hueco, ya que no realizó las acciones necesarias para que se aprobara la declaración universal de los derechos de los pueblos indígenas. Asimismo, responsabilizaron a compañías de industrias extractivas petroleras y mineras y a organizaciones no gubernamentales “ambientalistas” como UICN, WWF, IC, TNC de ser los operadores de la devastación y saqueo de sus territorios.

Dejaron claro que se oponen al establecimiento de instituciones integradoras impulsadas según las reglas de la OMC y que, resaltaron, sólo benefician a los países que saquean el planeta. Aclararon que su rechazo es por considerar que lo único que pretenden estos planes es convertir las regiones afectadas en corredores para sus mercancías y facilitar que las corporaciones transnacionales se apropien de los recursos naturales de sus tierras.

En relación a la representación y consulta se pronunciaron por no reconocer como sus representantes a los indígenas que participan en organismos multilaterales que no provienen de propuestas del movimiento indígena internacional y no llevan sus propuestas sino que avalan las de los organismos en que “participan”. Hicieron un llamado a las nacionalidades, pueblos y comunidades indígenas para que no acepten la instalación de consejos promovidos por las multilaterales en donde se tomen decisiones que los afecten y solo participen autoridades y/o representantes indígenas, ya que las consultas sobre los proyectos de desarrollo en sus tierras y territorios se tienen que hacer con el conocimiento pleno de sus comunidades y organizaciones y de acuerdo a los procedimientos que ellas establezcan, ya que de no ser así, no reconocerán que han sido consultados.

Dentro de los compromisos que establecieron para potenciar sus luchas se encuentra el establecimiento de un espacio permanente de enlace e intercambio, donde converjan experiencias y propuestas, para que puedan enfrentar juntos las políticas de globalización neoliberal.

Afirmaron que los territorios que habitan son suyos por historia y por derecho y por lo tanto son inalienables; que poseen modelos propios que garantizan su supervivencia al tiempo que respetan el medio ambiente; y que diseñarán y establecerán modelos de libre determinación en el marco del respeto a la soberanía de sus países, pero sin esperar el reconocimiento legal por parte de ellos; para así construir estados plurinacionales, democráticos, incluyentes, participativos, que ofrezcan una vida digna a todos sus habitantes.

Asimismo ratificaron su participación futura en los Foros Sociales, Mundial y de las Américas, con propuestas comunes que reflejen la posición del movimiento indígena de Abya Yala y procuren el establecimiento de alianzas con otros movimientos sociales.