Un ALCA desorientado, pero muy discreto
por Germán A. de la Reza* |
Febrero 13, 2002
Editor’s English
language preface:
In this provocative essay, Germán A. de la Reza muses on the reasons underlying the interest of Latin America’s leaders in establishing a Free Trade Area of the Americas (FTAA) that fails to secure any substantial concessions from the United States and which would involve tariff adjustments sure to be hard felt by many of the smaller and medium sized countries in the region.
As equally disconcerting as the paucity of good answers to this question, notes de la Reza, are the weak foundations of the arguments being used by Latin American leaders to support FTAA support negotiation. One idea to consider, he writes, is the possibility that Latin America’s leaders aren’t completely clear on what, exactly, they are negotiating-or why they are negotiating it.
At any rate, warns de la Reza, the Latin American fair trade movement can’t afford to count on international disagreements or political events to sink the FTAA negotiations. The challenge now for Latin America is to avoid becoming a passive observer who simply stands by and watches mutely as the FTAA becomes reality.
e d i t o r i a l
Un ALCA desorientado, pero muy discreto
por Germán A. de la Reza* | Febrero 13,
2002
Una pregunta circula insistentemente entre los especialistas en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA): ¿Por qué América Latina pone tanto empeño en la prosecución de un acuerdo que no le implica concesiones sustanciales a Estados Unidos y que, por el contrario, exige a los países pequeños y medianos del continente un elevado esfuerzo de adecuación y de reducciones arancelarias?
La inquietud no obedece tanto a la falta de respuestas, sino al débil
fundamento que ofrecen los argumentos en boga.
Consideremos algunos de éstos, empezando por el principal y más
obvio: lograr el acceso preferencial al mercado estadounidense para las
exportaciones latinoamericanas. Por el tipo de acuerdo y considerando
el rumbo de las negociaciones, es probable que lo substancial de la liberalización
comercial se lleve a cabo en el terreno de los aranceles. Si se considera
que Estados Unidos tiene un promedio cercano a dos por ciento (frente
a 10 por ciento latinoamericano) y que los instrumentos unilaterales y
no arancelarios que emplea ese país para la protección de
su mercado no están sujetos a negociación, la creación
del ALCA no parece susceptible de generar un acceso muy distinto al actual.
Su vasto arsenal de disposiciones unilaterales incluye la Sección
301, la Super 301 y la Especial 301, consagradas a la defensa de intereses
en materia de propiedad intelectual; la Sección 232 le permite
limitar las importaciones que afectan la «seguridad nacional»;
la Sección 122, por su parte, controla las situaciones de emergencia
en los desequilibrios comerciales frente a países que logran excedentes;
la Ley Agrícola de 1956 y sus enmiendas, de su lado, resguarda
los precios y subsidios otorgados a esa industria en Estados Unidos.
Entre los instrumentos no arancelarios resaltan por su utilización
las medidas antidumping (147 casos iniciados a partir de 1987 contra productores
latinoamericanos), destinadas a proteger a la producción nacional
frente a las llamadas «prácticas desleales» de comercio.
Ninguna de estas normas ha sido propuesta para su erradicación
y es probable que el ALCA les confiera incluso un lugar más aceptable
entre los usos y costumbres del comercio interamericano.
Otra ventaja que se atribuye al ALCA es la mayor captación de
inversiones directas extranjeras. Normalmente este tipo de inversión
es sensible a los proyectos de ampliación de mercados y a las oportunidades
que brinda a la industria de escala. Sin embargo, no es el único
factor que una empresa transnacional considera. Otros elementos pueden
ser tanto o más importantes, como la existencia de salarios competitivos,
la presencia de infraestructura y de legislaciones adecuadas, la cercanía
a mercados centrales, el desempeño macroeconómico o político
del país, entre otros. Esto hace que la atracción de inversión
extranjera directa (IED) sea un asunto más complejo e incierto
que la mera proliferación de acuerdos de libre comercio, sin contar
que la masa de capital disponible es menor a las necesidades productivas
de América Latina y que la rivalidad internacional por esos flujos
va en aumento.
Un tercer beneficio que persiguen los gobiernos en las negociaciones
del ALCA es la consolidación del modelo de crecimiento basado en
las exportaciones. Además de las limitaciones que acabamos de reseñar,
obsérvese en este caso una vulnerabilidad de tipo circular: si,
como es probable, el sustento estructural que ofrece el ALCA no se combina
con resultados económicos sólidos, el modelo exportador
podría verse afectado en su legitimidad política y de esa
manera restarle convocatoria.
Existe una explicación adicional, quizás la más
escurridiza en términos analíticos, pero que algunas declaraciones
oficiales parecen avalar: las autoridades en América Latina no
tienen clara conciencia de lo que están negociando.
Esto se combina con el hecho de que la complejidad técnica de
las negociaciones, extrema en la mayoría de los temas, ha disuadido
la reflexión amplia y plural sobre las distintas implicaciones
del ALCA. Pero el galimatías de disposiciones jurídicas
que caracteriza a las negociaciones produce además de su aislamiento,
el que la región se deslice casi sin advertirlo hacia una situación
comprometida: el ALCA impulsa un acuerdo sin instrumentos de cooperación,
carente de tratamiento especial para las economías más vulnerables
(salvo calendarios prolongados, inútiles para hacer frente a las
limitaciones del menor desarrollo), y no sólo no toma en cuenta
a los esquemas de integración latinoamericanos, sino que los debilita
mediante una convocatoria estelar. Tanto las negociaciones como la dinámica
emergente del ALCA se presentan como un sistema de relaciones individuales
de cada país con Estados Unidos.
La probabilidad de que la perseverancia gubernamental se explique sobre
todo por este último argumento, constriñe a los actores
de la llamada «sociedad civil» a promover un debate cuyos significados
la toma de decisiones podría querer ignorar. Esa tarea implica
antes que nada el abandono de la actitud de avestruz que ha caracterizado
hasta ahora a parte significativa de los análisis. Aunque el draft
(primera versión) del tratado circula libremente por Internet (www.ftaa-alca.org),
muchos analistas todavía prefieren ver en el ALCA un proyecto provisional
capaz de ser vulnerado por problemas de coyuntura, tales como el retraso
en la obtención del fast track (vía rápida) por parte
del ejecutivo estadounidense, la posición menos entusiasta de Brasil
y de Venezuela, incluso los recientes atentados contra el World Trade
Center de Nueva York. Sin embargo, es poco probable que estos hechos alteren
las negociaciones iniciadas en abril de 1998. Tampoco lo hicieron las
crisis financieras más severas de los últimos años.
La devaluación del peso mexicano, el efecto «samba» y
los agudos problemas fiscales de Argentina, intervinieron poco después
de las Cumbres de las Américas de Miami, Santiago y Québec.
Hasta ahora el ALCA ha sido identificado con un dato más de la
«globalización» y de la «inserción en la
economía mundial» como resultado de una operación intelectual,
cómoda pero incorrecta. Aunque las negociaciones no están
exentas de dificultades y de disensos, es cada vez más claro que
el acuerdo se proyecta como un importante factor sobre el devenir no sólo
económico de América Latina. En varios sentidos constituye
una estructura emergente que afecta las estrategias externas de la región
y que el «draft» del tratado le confiere elementos de irreversibilidad.
En ese contexto, «la mejor versión del ALCA para América
Latina», como propone el Sistema Económico Latinoamericano
(SELA), implica el -ya apremiante- desafío de evitar trastocarse
en objetos pasivos de una realidad que se construye ante nuestros ojos.
*Germán A. de la Reza es coordinador de investigación
en integración económica y profesor de la misma materia
en la Universidad Autónoma de México (UAM) y en la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM). Este articulo originalmente
apareció en la edición Noviembre – Diciembre 2001 de la
publicación electrónica La Revista del Sur ( www.revistadelsur.org.uy )
y aparece aquí por cortesía de la misma. Para mayores informes,
visite a su sitio web o escriba al jefe de redacción de la Revista
del Sur, Alejandro Gómez, en alej@chasque.apc.org .

Enlaces/Links:
Alianza Social
Continental (bilingüe)
http://www.asc-hsa.org/
«Free Trade
Area of the Americas» | Foreign Policy In Focus Brief, vol. 6 no.
12, April 2001
http://www.fpif.org/briefs/vol6/v6n12ftaa.html
Kevin Gallagher,
«Fast Track: Fix it or Nix it» | Americas Program Commentary,
January 17, 2002
http://www.americaspolicy.org/commentary/2002/0201fasttrack.html
Sitio web de la
ALCA | FTAA Website (bilingüe)
http://www.ftaa-alca.org/
«Trade, Environment,
Integration & Development» | Americas Program Issue Page
http://www.americaspolicy.org/issue_teid.html

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