En los movimientos sociales bolivianos conviven, a grandes rasgos, dos miradas diferentes sobre los caminos para conseguir cambios profundos en la sociedad: quienes apuestan a que el Estado juege un papel central y los que creen que ese papel lo debe cumplir la sociedad civil organizada.

Luego de semanas en las que la realización de elecciones estuvo en duda por un litigio en torno a las bancas parlamentarias que correspondían a cada departamento, los bolivianos irán a las urnas el 18 de diciembre gracias a un decreto del presidente Eduardo Rodríguez, del 1 de noviembre, que zanja el pleito. Se trata de las primeras elecciones luego de la revuelta popular de setiembre-octubre de casino 2003 que terminó con el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y puso en el centro de la escena política el tema de la nacionalización de los hidrocarburos y la realización de una Asamblea Constituyente. Por primera vez en la historia de este país andino, donde más del 60% de la población se define como indígena, un indio puede ocupar al cargo de presidente.

En las pasadas elecciones presidenciales, en 2002, el embajador de los Estados Unidos, Manuel Rocha, intervino directamente en la campaña electoral al decir que