El 18 de julio, en Asunción, dos equipos jugaron por un puesto en la semifinal de la Copa Libertadores de América de fútbol: River Plate de Argentina y Libertad de Paraguay. Antes de la finalización del partido, un pequeño grupo de hinchas del equipo argentino, que perdió 3 a 1, atacaron a la policía local, que no hizo más que retroceder y huir, no pudiendo controlar a los enardecidos que la acosaban con pequeños almohadones.

Esa incapacidad policial para contener a pequeños núcleos en un estadio de fútbol, pone al descubierto la fragilidad del Estado paraguayo y contrasta vivamente con la actitud de esas mismas fuerzas de seguridad que se ensañan con los campesinos pobres que demandan tierra. Unos cien activistas rurales han sido muertos por las fuerzas policiales, militares y parapoliciales desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989; cientos han sido heridos y más de dos mil están procesados.

Paraguay es un Estado fallido (failed state , en inglés) según la definición de Washington. Se trata de uno de los 50 estados del mundo que