A medida que la soya transgénica se hace de vastas extensiones de terreno en Suramérica
y aumentan los informes de contaminación genética de los maíces locales en Mesoamérica,
la resistencia popular contra los cultivos biotecnológicos también ha crecido. Las protestas
forman parte de movimientos de pueblo por todo el hemisferio que combinan el rechazo al neoliberalismo
y al agronegocio con llamados en pro de la reforma agraria, la soberanía alimentaria y la agricultura
sustentable.

Cultivos transgénicos: Mito y realidad

El planteamiento de que los cultivos transgénicos (genéticamente modificados) vinieron
para combatir el hambre no es más que un mito. En realidad la gran mayoría de éstos
no fueron desarrollados para altos rendimientos o valor nutritivo incrementado, sino para resistencia
a herbicida. Este tipo de agricultura destruye la diversidad vegetal—la mayor parte del área de
superficie agrícola dedicada a cultivos transgénicos está sembrada con sólo
un cultivo: soya. Y esta soya transgénica ha sido desarrollada por una sola corporación,
la estadounidense Monsanto, con sólo un rasgo en mente: resistencia al herbicida Roundup, también
de Monsanto—de ahí viene su nombre, Roundup Ready. Puesto de otro modo, los cultivos transgénicos,
que han sido sembrados a nivel comercial desde mediados de los 90, han sido desarrollados mayormente
con el solo propósito de aumentar las ventas de semillas y herbicida de Monsanto al permitirle
vender ambos como un solo paquete integrado.

La mayor parte de esta soya no alimenta gente en países pobres sino a ganado en corrales de
engorde en Estados Unidos, Europa Occidental y China, para hacer carne que los pobres del mundo no pueden
comprar. El resto es canalizado mayormente a usos industriales, como la fabricación de tinta,
jabón y pegamento. Lo poco que resta termina convertido en aditivos de soya encontrados en más
de la mitad de los alimentos procesados, como pan, chocolate y mayonesa. Y ahora una porción creciente
de la cosecha mundial de soya está siendo usada para hacer biodiesel.

Monsanto tiene muy pocos competidores. El negocio global de la semilla se ha consolidado tanto en
las últimas dos décadas que menos de media docena de corporaciones en el mundo le presentan
alguna competencia sustancial. Estas incluyen las estadounidenses Dupont y Dow Agroscience, y las europeas
Syngenta y Bayer Cropscience. Monsanto no sólo es el más grande jugador en el negocio de
las semillas transgénicas, sino que también recientemente se convirtió en la más
grande compañía de semillas en el mundo, seguida de cerca por Dupont. A mediados de la
década de los 70 había unas siete mil compañías semilleras y ninguna tenía
siquiera 0.5% del mercado mundial. Hoy día diez corporaciones controlan 49% del mercado de semillas
del mundo, y todas están en la carrera para desarrollar y comercializar semillas transgénicas.

Fuentes:

Grupo ETC, "Las diez compañías semilleras más grandes del mundo," octubre
2007, http://www.etcgroup.org/es/materiales/publicaciones.html?pub_id=657.

Grupo ETC, "Oligopoly Inc. 2005," http://www.etcgroup.org/en/materials/publications.html?pub_id=42.

La soya en Suramérica: Un desastre ambiental

En ningún lugar del mundo se han sentido los efectos de los cultivos transgénicos tan
intensamente como en Suramérica. La soya actualmente ocupa sobre 16 millones de hectáreas
(61,776 millas cuadradas) de terrenos agrícolas en Argentina—más de diez veces el área
del estado de Connecticut, y sobre 20 millones de hectáreas (77,220 millas cuadradas) en Brasil
(un poco más de la quinta parte del área total cultivada en el país, equivalente
a casi un tercio del estado de Texas). Bolivia y Paraguay juntos tienen por lo menos tres millones de
hectáreas de soya (11,583 millas cuadradas). La soya también está haciendo entradas
significativas en la agricultura uruguaya.

Casi toda la soya sembrada en Suramérica es Roundup Ready (RR). La razón para esto tiene
que ver con las realidades tecnológicas y biológicas de la siembra de soya. Los monocultivos
soyeros masivos le deben su viabilidad y costo-efectividad a la maquinaria de siembra directa. Sin embargo,
este tipo de siembra sin arado crea un ambiente ideal para hierbas, por lo cual los monocultivos de soya
son intensivos en el uso de herbicida. El desarrollo de semillas de soya transgénicas RR le permite
a los trabajadores agrícolas aplicar el herbicida Roundup de Monsanto sin preocuparse de que perjudique
a la cosecha de soya. Por lo tanto, el rasgo transgénico de resistencia a herbicida hace posible
que los monocultivos soyeros sean comercialmente viables.

La toxicidad del Roundup

Las compañías de biotecnología aseguran que los herbicidas no deberían
presentar riesgos a la salud humana o al ambiente si son usados correctamente, pero los investigadores
Miguel Altieri y Walter Pengue dicen que en la práctica es una historia muy distinta. En cultivos
transgénicos a gran escala con resistencia a herbicida, el herbicida se asperja desde aviones
y gran parte de lo asperjado se pierde por el viento o por lixiviación. Investigaciones realizadas
demuestran que el glifosato, ingrediente activo de Roundup, causa desarrollo retardado del esqueleto
fetal de ratas de laboratorio; también inhibe la síntesis de esteroides, y es genotóxico
en mamíferos, peces y sapos. Exposición de campo de gusanos causó una mortalidad
de al menos 50% y daño intestinal significativo entre los gusanos sobrevivientes.

En cuanto a efectos en la salud humana, se ha encontrado que el Roundup causa división celular
disfuncional que puede estar vinculada a cáncer, además hijos de usuarios de glifosato
tienen niveles elevados de defectos neuro-conductuales. En Ontario, Canadá, una investigación
epidemiológica determinó que la exposición a glifosato casi duplica el riesgo de
abortos espontáneos en embarazos avanzados. Y un equipo francés dirigido por el bioquímico
Giles-Eric Seralini descubrió que las células de la placenta humana son muy sensitivas
a Roundup y que el glifosato puede interferir con el sistema endocrino, aún en dosis muy bajas.

Fuentes:

Altieri, Miguel y Walter Pengue, "La soja transgénica en América Latina" Revista
Biodiversidad, Sustento y Culturas, enero 2006. http://www.grain.org/biodiversidad/?id=307.

Independent Science Panel, "The Case for A GM-Free Sustainable World," 2003, http://www.indsp.org/ISPreportSummary.php.

El boom de la soya, celebrado por terratenientes, agronegocios, corporaciones de biotecnología
y gobiernos suramericanos por su supuesto éxito, ha tenido un enorme costo ambiental y social.

"La monocultura sojera en gran escala ha inutilizado los suelos amazónicos" de acuerdo
con los profesores Miguel Altieri y Walter Pengue, de las universidades de California y Buenos Aires
respectivamente. "La producción de sojas resistentes a los herbicidas conlleva también
a problemas ambientales como la deforestación, la degradación de suelos, y polución
genética y por pesticidas." con severa concentración de tierras e ingresos, expulsión
de la población rural a la frontera amazónica o áreas urbanas, fomentando la concentración
de los pobres en las ciudades."

"La soya significa monocultivos y grandes fincas mecanizadas", informa GRAIN, una ONG internacional
que aboga por el uso sustentable de la biodiversidad. "Como resultado, la soya ha ocasio n ado enorme
daño ambiental, causando la destrucción de 21 millones de hectáreas de bosque en
Brasil, 14 millones en Argentina y dos millones en Paraguay."

La siembra de soya tiene un efecto severo sobre la fertilidad del suelo. En lugares con suelos pobres,
después de sólo dos años de agricultura se necesitan aplicar intensamente fertilizantes
y piedra caliza, dicen Altieri y Pengue. A lo largo del continente, la creciente producción soyera
afecta el uso de tierras, el ambiente y la sociedad.

Bolivia

En Bolivia, la producción soyera se expande hacia el este haciendo que ya muchas de esas áreas
de producción estén compactadas o exhiban severos problemas de degradación de suelos.
Cien mil hectáreas de suelos exhaustos por la soja fueron dejadas al ganado, que también
bajo esta circunstancia es altamente degradante. A medida que abandonan los suelos, los agricultores
buscan nuevas regiones donde otra vez volverán a plantar soja, repitiendo así el círculo
vicioso de la degradación", elaboran Altieri y Pengue en su informe.

La expansión de la soya en Bolivia en los últimos 15 años ha causado la deforestación
de más de un millón de hectáreas, informa la Red Bolivia Libre de Transgénicos.
Según un documento de 2006 de la Red, La tasa de deforestación causada por la siembra de
soya en Bolivia es de casi 60 mil hectáreas (231 millas cuadradas) al año, según
un documento de 2006 de la Red, endosado por sobre una docena de organizaciones de sociedad civil.

"Si este ritmo de deforestación continúa, los bosques de las zonas soyeras corren
el riesgo de desaparecer. Este es el caso de San Julián, uno los principales municipios productores
de soya de Santa Cruz, donde—si el actual nivel de deforestación continúa—sus bosques estarán
extintos en menos de nueve años."

La cuenca amazónica

El cultivo de soya transgénica también pone en peligro la región del Amazonas.
GRAIN lanzó una grave advertencia en 2007: "A menos que el gobierno brasileño tome
acción decisiva para prevenirlo, la soya invadirá la mayor parte de la cuenca amazónica
durante la próxima década. En solo unos cuantos años, el inexorable avance de la
frontera agrícola hacia la cuenca del Amazonas probablemente empujará el bosque tropical
más allá del ‘punto de inflexión’ en el que empezará secarse y convertirse
en llanuras. Entonces definitivamente no habrá manera de detener a los agricultores, quienes no
verán razón para no sacarle provecho económico al bosque moribundo."

La organización señala que la pérdida de la selva amazónica a la deforestación
por soya contribuye grandemente al calentamiento global. "A medida que la selva muera, cientos de
miles de habitantes ribereños, familias campesinas y pueblos indígenas quedarán
desheredados, y el mundo perderá una biomasa extraordinaria que desempeña un papel central
en la regulación del clima mundial. Igualmente grave será el hecho que la destrucción
de la selva amazónica libreraría cerca de 90 mil millones de toneladas de carbono a la
atmósfera, que es por sí mismo suficiente para incrementar el ritmo del calentamiento global
en un 50%."

Paraguay

Manifestantes en Paraguay levantan carteles que dicen «La Soya Mata» en respuesta
a los grandes monoculturas en su país, uno de los productores más grandes de soya en el
mundo. Foto: www.grr.org.ar.

El costo humano del "éxito" de la soya transgénica ha sido particularmente
extremo para el campesinado paraguayo. Paraguay es el cuarto exportador de soya a nivel mundial—la producción
soyera se cuadruplicó de 1989 a 2006. La soya se siembra en dos millones de hectáreas (casi
dos tercios de los terrenos agrícolas del país), y su cultivo se expande a un ritmo anual
estimado en 250 mil hectáreas (965 millas cuadradas).

El boom de la soya en Paraguay se dio a costa de alrededor de 90 mil familias campesinas e indígenas
que fueron forzadas a abandonar sus tierras. Aquellos desplazados por fincas de soya acaban viviendo
en cinturones de miseria alrededor de las mayores ciudades, u ocupando tierras privadas, o resistiendo
el desahucio. El país a duras penas puede darse el lujo de desplazar y marginar más gente:
85% de los paraguayos vive en pobreza mientras que 80% de la tierra está en manos del 1% más
rico de la población.

El gobierno y los terratenientes han respondido al caos social causado por la expansión soyera
con violencia paramilitar llevada a cabo por la llamada "guardia ciudadana". Esta fuerza extra-oficial
está compuesta por aproximadamente 13 mil miembros entrenados y armados, y sus prácticas
ilegales incluyen "allanamientos, torturas y detenciones hacia quienes no aceptan el nuevo orden
ilegal que imponen por el terror y la violencia", denunció el Grupo de Reflexión Rural
(GRR) una ONG que rastrea y documenta los impactos de la agricultura industrializada, en particular los
cultivos transgénicos. "La guardia ciudadana, que trabaja con la anuencia del ministro del
interior, está ligada a latifundistas y sojeros … y tiene como principal objetivo perseguir
a dirigentes campesinos/as."

"Ante la no implementación de la Reforma Agraria, muchos campesinos sin tierra ejercen
sus derechos mediante actos de desobediencia civil. La repuesta del Estado ha sido muchas veces la represión
y violencia, convirtiendo a las protestas y reclamos en delitos, y a los pobres en delincuentes ",
dijo Rita Zanotto de Vía Campesina, organización que representa a decenas de millones de
campesinos y pequeños agricultores por el mundo entero.

Argentina

El modelo de soya RR fue impuesto en Argentina en la década de los 90 para generar ganancias
para pagar la deuda externa y satisfacer la demanda de alimento para el ganado de los países europeos
y China. Informa el GRR, "Con ese modelo, la Argentina, que alguna vez pretendiera denominarse la
granja del mundo, hoy ha devenido en una Republiqueta forrajera y no tiene la capacidad de alimentar
a su propia población, ni puede resolver el gran problema de la falta de empleo, porque su economía
está diseñada para favorecer a las exportaciones primarias."

"El modelo de la Soja ha despoblado el territorio, liquidado las poblaciones rurales y destruído
la tradición, la cultura y el arraigo de millones de argentinos. Este modelo ha convertido nuestras
ciudades en megalópolis inseguras y al borde del colapso. Ha barrido nuestros bosques nativos,
contaminado por agrotóxicos las grandes cuencas hidráulicas, ha deteriorado los suelos
y amenaza gravemente nuestra biodiversidad y nuestros patrimonios fitogenéticos."

Industria de biotecnología elogia al gobernador de Puerto Rico

La Organización de la Industria de Biotecnología (BIO) nombró al gobernador de
Puerto Rico governor Aníbal Acevedo Vilá "Gobernador del Año" durante
su convención anual de 2006, que tomó lugar en Chicago.

"Entre sus más recientes logros, el gob. Acevedo Vilá firmó una orden ejecutiva
que hace de la promoción y el desarrollo de la industria de biotecnología una prioridad
de política pública; instituyó un grupo de trabajo interagencial para atender con
‘fast track’ los permisos para compañías de biotecnología; y firmó una proclama
creando la primera semana anual de la biotecnología", declaró la BIO en un comunicado
de prensa.

"Acevedo Vilá y su administración han sido campeones de la construcción
de una presencia fuerte de la industria de la biociencia en Puerto Rico", dijo Patrick Kelly, dijo
Patrick Kelly, vicepresidente de la BIO. "Puerto Rico tiene no solamente la tercera capacidad de
manufactura biológica más grande del mundo, sino que también tiene una presencia
significativa de la industria agrícola. (Su) administración ha sido exitosa en crear un
ambiente que llevará Puerto Rico a la vanguardia del desarrollo de la industria de la biociencia
en el nuevo milenio."

Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos demuestran que Puerto Rico tiene más
experimentos al aire libre con cultivos transgénicos por milla cuadrada que cualquier otra jurisdicción
de Estados Unidos, con la posible excepción de Hawaii. "Estos son experimentos al aire libre,
sin ningún control", dijo Bill Freese, de Amigos de la Tierra EEUU. "Estos rasgos transgénicos
casi sin duda están contaminando los cultivos convencionales al igual que lo están haciendo
los cultivos transgénicos comerciales. Y los cultivos transgénicos experimentales ni siquiera
son sujetos al proceso superficial de ‘aprobación’ por sello de goma por el que pasan los cultivos
transgénicos comerciales—así que pienso que la alta concentración de pruebas de
cultivos experimentales transgénicos en Puerto Rico es definitivamente causa para uno preocuparse."

Fuentes:

Biotechnology Industry Organization, "BIO Names Puerto Rico Gov. Aníbal Acevedo-Vilá ‘Governor
of the Year,’" 10 de abril, 2006, http://www.bio.org/events/2006/media/pr2.asp?id=2006_0410_03.

Ruiz Marrero, Carmelo, "Puerto Rico meca de experimentos con transgénicos," Claridad,
16 de septiembre 2004, http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/17126.

La postura contradictoria de Venezuela

El presidente venezolano Hugo Chávez es el único jefe de estado latinoamericano opuesto
a los cultivos transgénicos, una postura que acompaña el programa de reforma agraria del
gobierno chavista. Chávez ha propuesto la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA),
una alternativa anti-imperialista a la neoliberal Area de Libre Comercio de las Américas y los
tratados de comercio bilaterales y regionales que empuja Estados Unidos. El gobierno de Chávez
ha consultado con agroecólogos de renombre internacional como Miguel Altieri, y apoya del todo
el concepto de soberanía alimentaria que promueve la Vía Campesina y que fue articulado
en el Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, llevado a cabo en Africa en 2007.

Soberanía alimentaria

La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente
adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio
sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos
en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de
los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos
ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen
alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca
para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales.

La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales
y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artesanal y el
pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo
sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía alimentaria
promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos
de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los
derechos de acceso y a la gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, nuestras aguas,
nuestras semillas, nuestro ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producimos
los alimentos. La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión
y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.

Fuente:

Declaración de Nyeleni, redactada colectivamente por más de 500 representantes de más
de 80 países, de organizaciones de campesinos y agricultores familiares, pescadores artesanales,
pueblos indígenas, gente sin tierras, trabajadores rurales, emigrantes, pastores, comunidades
forestales, mujeres, juventud, consumidores, y movimientos ambientalistas y urbanos que participaron
del Foro Mundial por la Soberanía Alimentaria en la aldea de Nyéléni en Sélingué,
Mali, en febrero de 2007, http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/30352.

Sin embargo, en contradicción aparente con lo dicho en el previo párrafo, Chávez
apoya con entusiasmo el monocultivo de soya. Durante un viaje a Paraguay en 2006 propuso un frente unido
suramericano para la producción y consumo de soya. "En algunos de nuestros países
(la soya) crece con facilidad y es una oleaginosa importante de la que se puede fabricar carne, aceite,
leche, yogur entre otros alimentos", dijo el presidente venezolano en Asunción, capital de
Paraguay. "Debemos estimular nuestra propia producción porque como los Estados Unidos subsidia
su cultivo".

Argentina y Venezuela tienen un acuerdo mediante el cual Argentina obtiene petróleo venezolano
a cambio de maquinaria agrícola y entrenamiento en técnicas agrícolas, ambos proveídos
por el Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA).

El GRR ha estado observando de cerca el acercamiento de Venezuela a la soya y ha advertido repetidas
veces que los monocultivos soyeros son incompatibles con la reforma agraria, la soberanía alimentaria
y la protección ambiental, y que hacen la penetración por semillas transgénicas
algo prácticamente inevitable. La organización señala que la INTA fue formada tras
el golpe de estado de 1955 que derrocó a Perón para promover la agricultura industrializada
al estilo estadounidense, junto con los insumos asociados, como pesticidas, fertilizante sintético
y más recientemente, semillas transgénicas.

Al GRR le llama la atención el rol prominente del zar de la soya argentina, Gustavo Grobocopatel,
en venderle a Chávez el ‘milagro de la soya’. Grobocopatel, presidente de Grupo Los Grobo, la
mayor corporación de agronegocios de Argentina, viaja con frecuencia a Venezuela, donde organizó la
feria de equipo agrícola Expo Barinas en 2005.

"Nosotros estamos persuadidos que las tecnologías que la Argentina lleve a la República
Bolivariana, a través del INTA y de los personeros de los agronegocios, son elementos que terminen
favoreciendo y empoderando a los sectores más reaccionarios y antagónicos con la Revolución
Agraria en curso de su escala actual de producción local y campesina" declaró el GRR
in abril de 2007. "Que una persona como Grobocopatel proclame sus vínculos con la Revolución
Bolivariana es motivo suficiente para que nos preocupemos y para que decidamos elevar nuestra voz en
defensa de Venezuela y de su pueblo, y de nuestro futuro común".

El GRR ha tratado repetidas veces de comunicarle sus preocupaciones al gobierno venezolano pero hasta
ahora sin resultado.

"Zonas libres de transgénicos" en Costa Rica

Tres cantones (municipios) en Costa Rica se han declarado zonas libres de transgénicos. Estas
declaraciones contra los transgénicos se lograron gracias a "la valiente decisión
de los consejos municipales y al valioso trabajo de organizaciones comunitarias," dijo Fabián
Pacheco de la Central American Alliance for Biodiversity Protection. "[Este trabajo] más
allá de resistir a la introducción de transgénicos hace un profundo llamado al fomento
de las prácticas agroecológicas, a la buena alimentación y a la construcción
de comunidades verdaderamente libres de los engaños corporativos que intentan controlarlo todo,
libres de elegir lo mejor para los habitantes de su región."

Pacheco añadió que "luchar contra los transgénicos nos permite construir
las bases de la resistencia contra el nuevo modelo agroindustrial que destruye la soberanía alimentaria
de las comunidades locales."

Fuente:

Pacheco, Fabián, "En Defensa de Nuestras Semillas: Territorios Libres de Transgénicos," Revista
Biodiversidad, Sustento y Culturas, julio 2007.

México: La invasión de los transgénicos

Desde los años 90 muchos científicos habían advertido que los cultivos transgénicos
no pueden ser ignorados. Una vez son sembrados al aire libre, decían ellos, se proliferarían
descontroladamente mediante polinización o dispersión de semillas, con consecuencias potencialmente
impredecibles e irreversibles. "Las semillas serán nuestro único recurso si la creencia
prevaleciente en la seguridad de la ingeniería genética resulta errada", aconsejó la
Unión de Científicos Alertas (UCS).

"El permitir sin reparo la contaminación de las variedades de plantas con secuencias transgénicas
es nada menos que una enorme apuesta a nuestra capacidad de entender una tecnología que manipula
la vida en el nivel más elemental. A menos que una parte de nuestra provisión de semillas
esté preservada libre de secuencias transgénicas, se va a coartar nuestra capacidad para
cambiar de curso si la ingeniería genética sale mal". Las compañías
de biotecnología aseguraron repetidas veces que tal contaminación genética no ocurriría
nunca.

Pero en 2001, los investigadores Ignacio Chapela y David Quist, de la Universidad de California, informaron
en la revista científica Nature que las variedades tradicionales de maíz en la
ruralía del sur de México han sido genéticamente contaminadas con rasgos de maíz
transgénico.

El principal culpable es el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC AN ), el cual entró en
efecto en 1994. El TLC AN tornó a México en un importador neto de maíz, con casi
todas sus importaciones originarias de Estados Unidos. De ser autosuficiente en maíz, el país
se convirtió en el segundo importador de maíz estadounidense, comprando 11% de sus exportaciones
en 2000.

Aproximadamente 75% de la cosecha de maíz de Estados Unidos es genéticamente modificada.
El maíz transgénico comenzó a ser sembrado comercialmente en Estados Unidos poco
después del TLC entrar en efecto. Ambientalistas y científicos mexicanos estaban preocupados
de que el maremoto de maíz proveniente del otro lado de la frontera contuviera semillas transgénicas,
las cuales contaminarían la valiosa herencia agrícola del país.

¿Son seguros y confiables los cultivos Bt?

El maíz transgénico en el mercado hoy es tolerante a herbicida (Roundup Ready), o de
la variedad resistente a insectos Bt, o de variedades que combinan ambos rasgos. Los cultivos Bt, que
también incluyen algodón, contienen un gen tomado de la bacteria Bacillus Thuringiensis
(Bt) que codifica la secreción de una toxina insecticida. Se supone que los agricultores que siembren
cultivos Bt se beneficien, ya que no tendrían que asperjar pesticidas para plagas como el barrenador
del tallo. Pero, ¿Están estos cultivos desempeñándose como se ha prometido?
Los datos disponibles causan preocupación.

Un estudio que realizó en 1999 el Servicio de Investigación Económica (ERS) del
Departamento de Agricultura de Estados Unidos no encontró diferencias estadísticamente
significativas entre el uso de pesticidas en cultivos Bt y no Bt. De hecho, determinó que en el
delta del río Mississippi el uso de pesticidas en cultivos Bt era significativamente mayor. Pero
el mayor problema es el desarrollo de resistencia de las plagas a la toxina Bt, advierte el profesor
Miguel Altieri, entomólogo de la Universidad de California: "Ningún entomólogo
serio se pregunta si la resistencia surgirá o no. La pregunta es, ¿cuán rápido?"

Los cultivos Bt también pueden perjudicar insectos benéficos y afectar la ecología
de los suelos de manera adversa. Los efectos perjudiciales de los cultivos transgénicos sobre
insectos beneficiosos son conocidos por lo menos desde 1999, cuando una investigación dirigida
por Charles Losey, de la Universidad de Cornell, descubrió que el polen del maíz Bt es
tóxico a las larvas de mariposas monarcas bajo condiciones de laboratorio. Losey fue atacado de
manera sañosa por científicos que favorecían la industria de la biotecnología,
pero sus críticos ignoran que investigaciones subsiguientes confirmaron que los cultivos Bt sí son
dañinos a especies "no objetivo".

"El potencial de toxinas Bt moviéndose a través de las cadenas alimenticias de
insectos tiene implicaciones serias", advierte Altieri. "Evidencia reciente demuestra que la
toxina Bt puede afectar a depredadores insectívoros beneficiosos que se alimentan de plagas presentes
en cultivos Bt … Las toxinas producidas por plantas Bt pueden transferirse a depredadores y parasitoides
por vía de polen. Nadie ha analizado las consecuencias de tales transferencias sobre los variados
enemigos naturales que dependen del polen para su reproducción y longevidad."

Investigaciones científicas muestran que los cultivos Bt afectan de manera negativa a los insectos
que se comen al escarabajo de la papa de Colorado, que ocasiona pérdidas sustanciales a la agricultura,
y larvas que se alimentan de plagas que comieron maíz Bt tuvieron una mortalidad anormalmente
alta. Además, la toxina Bt persiste en el suelo por hasta 234 días, uniéndose a
partículas de barro o suelo.

Fuentes:

Altieri, Miguel, "Genetic Engineering in Agriculture: The Myths, Environmental Risks, and Alternatives," (Segunda
Edición), Food First Books, 2004.

Independent Science Panel, "The Case for A GM-Free Sustainable World," 2003, http://www.indsp.org/ISPreportSummary.php.

El gobierno mexicano respondió a estas preocupaciones en 1998 imponiendo una moratoria a la
siembra de maíz transgénico. El año siguiente formó CIBIOGEM, un comité interagencial
asignado a hacer cumplir la moratoria e investigar cualquier asunto relacionado a cultivos transgénicos.
Pero la moratoria no prohibía la importación de maíz transgénico. En 1999
activistas de Greenpeace tomaron muestras de cargamentos de maíz estadounidense que se estaba
descargando en muelles mexicanos. Pruebas de laboratorio determinaron que las muestras tenían
contenido transgénico.

El maíz cubre una quinta parte de las tierras agrícolas de Estados Unidos, mucho más
que cualquier otro cultivo. Según el Concilio de Granos de EEUU (U.S. Grains Council), el país
produce alrededor de 44% del maíz del mundo—más que China, la Unión Europea, Brasil,
Argentina y México combinados. El estado de Iowa produce tanto como la Unión Europea. El
maíz además recibe muchos más subsidios federales que cualquier otro cultivo. Una
quinta parte de la cosecha de maíz estadounidense se vende en el extranjero, y según el
Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP) , a un precio 13% debajo del costo de producción,
socavando los productores extranjeros.

Según el líder indígena oaxaqueño Aldo González, "La contaminación
del maíz … es un hecho lamentable que no podemos pasar desapercibido. Es una herida profunda
que pone en riesgo a la humanidad entera y solo beneficia a las grandes corporaciones transnacionales
que nos quieren imponer un modelo de consumo que privilegia sus intereses… Para los pueblos indígenas
de Mesoamérica, el maíz es nuestra sangre, nuestros huesos, nuestra carne. Sin maíz
no somos nada, un pueblo sin maíz es un pueblo muerto."

"La contaminación no es producto de la casualidad, sino de una estrategia pensada y conciente
que sólo requirió algo de tiempo para mostrar sus efectos," acusó GRAIN. "Es
un hecho innegable que inevitablemente el cauce natural de toda semilla es diseminarse. Es eso lo que
la hace semilla. Es un hecho igualmente innegable que el maíz se cruza abiertamente … pregúntesele
a cualquier campesino para enterarse de ello. Sitúese una variedad de maíz genéticamente
modificada en una zona campesina con alta diversidad y alta intensidad de cultivo de maíz, y sólo
será cuestión de tiempo para que la nueva variedad sea adoptada como una más, y
la contaminación haya tomado rumbos variados e insospechados."

En vista de la contaminación genética del maíz mexicano el consultor de la industria
de biotecnología Don Westfall quizás habló con demasiada candidez cuando dejó saber
que "La esperanza de la industria es que con el pasar del tiempo el mercado esté tan inundado
que no haya nada que se pueda hacer a respecto. Uno como que se rinde."

La industria y sus defensores realizaron una persistente y prolongada campaña para desacreditar
a Chapela y Quist y presionar la revista Nature a retractarlo. Enfrentada con una ráfaga
de críticas de científicos pro-industria, Nature publicó en su ejemplar
del 4 de abril de 2002 una nota editorial sobre el estudio Chapela-Quist que decía que la "evidencia
disponible no es suficiente para justificar la publicación del informe original". Los defensores
de la biotecnología celebraron la nota editorial pero olvidan mencionar el editorial del ejemplar
de Nature del 27 de junio de 2002, el cual dijo que el estudio Chapela-Quist "no fue formalmente
retractado por sus autores o por Nature".

La moratoria del gobierno mexicano contra la siembra de maíz transgénico sigue en pie,
pero las corporaciones de biotecnología y sus aliados locales, como Agrobio, están presionando
para que se aprueben siembras para "propósitos experimentales". Su argumento está contenido
en una propuesta llamada el proyecto Maestro de Maíz. Los críticos alegan que este proyecto
está profundamente viciado, además de científicamente cuestionable, ya que los estudios
propuestos no cubren temas controversiales como el efecto del maíz transgénico sobre la
biodiversidad o variedades locales de maíz. Señalan que los experimentos planteados tomarían
lugar en ambientes experimentales cuidadosamente controlados que no guardan relación con situaciones
del mundo real. Los estudios "ni toman en cuenta la multiplicidad de factores que existen en el
medio ambiente real en México y su enorme diversidad cultural," dice Silvia Ribeiro del Grupo
ETC, una ONG con sede en Canadá. Además, alegan que las medidas propuestas para prevenir
contaminación son tan complicadas, incómodas y difíciles de verificar que no serían
viables en condiciones reales de producción de maíz.

Según Ribeiro, la verdadera agenda del proyecto Maestro de Maíz es acelerar y adelantar
el proceso de contaminación genética y usar los "experimentos" como peldaño
para la aprobación de la producción comercial de maíz transgénico. "No
existe país en el mundo donde habiendo transgénicos no se haya contaminado. La contaminación
es inevitable y por tanto intencional. Sirve a las empresas para crear situaciones de hecho y que todos
tengan que primero aceptar los transgénicos".

Los pequeños agricultores contraatacan

¿Soya sustentable?

«Syngenta Mata Campesinos,» en una marcha en noviembre en Chile contra los agronegocios
transnacionales. Foto: GRAIN.

En marzo de 2005 tomó lugar una conferencia multisectorial sobre los impactos de los monocultivos
soyeros en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, cerca de las fronteras con Paraguay y
Argentina. La conferencia, organizada por la Fundación Mundial por la Vida Silvestre (WWF), tuvo
la plena participación de intereses de agronegocios y no buscaba ponerle fin a la expansión
de la soya sino establecer criterios de sustentabilidad para que aumente su producción. Sus organizadores
se disponen a poner estas pautas ambientales a prueba en el proyecto de "Cosecha de 100 millones
de toneladas" de Argentina, una iniciativa de la Fundación Vida Silvestre, el capítulo
local de la WWF’s en Argentina. Una cosecha de ese tamaño requeriría que se añadan
diez millones de hectáreas adicionales (38,610 millas cuadradas) a la producción de soya.

Cientos de manifestantes de Argentina, Brasil y Paraguay se congregaron fuera del hotel donde tomaba
lugar la "Mesa Redonda de Soya Sustentable" y denunciaron la iniciativa como una farsa que
pretende darle un lavado en verde a la producción masiva de soya, la cual nunca puede ser sustentable.
Bajo el pretexto de conservar regiones altas en biodiversidad, la WWF busca "legitimar la expansión
de los monocultivos industriales de soya transgénica y la introducción de los modelos intensivos
de producción de carnes y lácteos—los ‘feedlots’ o corrales de engorde", acusaron
los manifestantes en una carta abierta. Los firmantes describieron la Mesa Redonda como una estrategia
del capitalismo "verde" para satisfacer la demanda de mercado en el extranjero y pagar la ilegítima
deuda externa, mientras se ignora la demanda doméstica de alimentos.

La carta además denunció la "cosecha de cien millones de toneladas" por ésta
implicar "una guerra a las comunidades indígenas y campesinas que están resistiendo
el avance de la agricultura corporativa industrial".

La Mesa Redonda continúa reuniéndose en varias localizaciones en el Cono Sur, aunque
sus organizadores ahora llaman su concepto "Soya Responsable". Buscan formular un sistema de
certificación para la producción ambiental y socialmente responsable de soya. Sus objetivos
incluyen la mejora de las condiciones laborales, uso responsable de agroquímicos, respeto a los
derechos de tierras de poblaciones locales, y hacer la soya compatible con la conservación de
la biodiversidad, agua y suelo. Pero hasta ahora la Mesa Redonda no ha producido propuestas concretas.

"La mesa de la soya sustentable es una gran bluff publicitario", dijo Javiera Rulli de Base
Investigaciones Sociales, una ONG paraguaya, "llevan casi tres años y no han conseguido nada."

Terminando la semilla Terminator: Victoria in Curitiba

El lobby de la biotecnología se encontró con un revés serio en una serie de actividades
de las Naciones Unidas que tomaron lugar en el sur de Brasil en marzo de 2006. La primera de éstas
fue la Conferencia sobre Reforma Agraria y Desarrollo local en Porto Alegre, seguida brevemente por la
conferencia de la Convención de Biodiversidad y la reunión del Protocolo de Bioseguridad,
ambas en la ciudad de Curitiba. Estas actividades de la ONU atendieron- de manera directa o indirecta—asuntos
de control sobre las semillas y la tierra. Además, el Protocolo específicamente atiende
los riesgos y responsabilidades de organismos y productos transgénicos.

El tema más contencioso en Curitiba fue el uso de las llamadas semillas "Terminator".
Estas semillas producen plantas estériles, dejando a los agricultores sin otro remedio que comprar
semilla todos los años. La Convención de Biodiversidad tiene una de facto prohibición
contra el uso de esta tecnología desde 2000, pero las compañías de semilla transgénica
esperaban derogar la prohibición en la reunión de Curitiba.

"La tecnología Terminator es un asalto al conocimiento, la innovación y las prácticas
tradicionales de las comunidades indígenas y locales", dice Debra Harry, del Consejo de los
Pueblos Indígenas sobre Biocolonialismo, miembro del grupo de expertos que examinó los
impactos potenciales de las TRUGs (Terminator) en los pueblos indígenas, pequeños agricultores
y sobre los Derechos Agrícolas.

Harry añadió que "los experimentos en campo o el uso comercial de tecnologías
de semillas estériles es una violación a los derechos humanos fundamentales de los pueblos
indígenas, una ruptura del derecho de auto-determinación".

"Terminator representa una amenaza para nuestro bienestar y soberanía alimentaria y constituye
una violación de nuestro derecho humano a la autodeterminación", dijo Mariano Marcos
Terena de Brasil a nombre del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad en enero de 2006.

Un mes ante de las reuniones de la ONU en Brasil, sobre 300 organizaciones declararon su apoyo a una
veda global contra la tecnología Terminator, afirmando que las semillas estériles amenazan
la biodiversidad y destruirán el sustento y culturas de las 1,400 millones de personas que dependen
de semilla guardada en la finca. Las organizaciones, de todas las regiones del mundo, incluyeron movimientos
campesinos y organizaciones de agricultores, organizaciones de pueblos indígenas, agrupaciones
ambientalistas y de sociedad civil, uniones, comunidades de fe, organizaciones de desarrollo internacional,
movimientos de mujeres, organizaciones de consumidores y redes de juventud.

Las reuniones de Curitiba y Porto Alegre resultaron un fiasco para el lobby de biotecnología
pues ambas localizaciones fueron arropadas por manifestantes. "Sin pedir permiso, los ‘condenados
de la tierra’ en la voz de millares de campesinos, trabajadores rurales sin tierra, desplazados por represas,
víctimas de los monocultivos de árboles y de los transgénicos de Brasil y del mundo
irrumpieron en la escena de las conferencias de Naciones Unidas que se realizaron en Porto Alegre y Curitiba," dijo
Silvia Ribeiro. "Con la calma y la firmeza de las razones justas, armados de semillas, plantas de
maíz, banderas y canciones, mujeres, niños y hombres dejaron atónitos a los diplomáticos
del mundo—recordándoles que el mundo real está fuera de las mesas de negociación—y
furiosos a los directores y cabilderos de las transnacionales."

Los días fueron marcados por acción directa militante y desobediencia civil. Las mujeres
de Vía Campesina celebraron el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, destruyendo un
laboratorio y vivero de pinos clonados de la corporación Aracruz en protesta contra la invasión
de monocultivos forestales. Estos monocultivos de árboles causan daños sociales y ambientales
similares a los causados por los monocultivos de soya.

Mientras se daban actividades oficiales y protestas en Curitiba, activistas de Vía Campesina
y el MST, movimiento de gente sin tierra de Brasil, tomaron control de una finca en Santa Tereza do Oeste,
en el estado de Paraná, donde Syngenta había sembrado ilegalmente maíz y soya transgénica
en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Iguaçu.

Estalla la violencia en Paraná

La saga de la ocupación de la finca ilegal de Syngenta en Santa Tereza do Oeste por parte del
MST continuó por muchos meses después de las reuniones de la ONU de marzo de 2006. Los
militantes del MST y activistas en contra de los transgénicos celebraron cuando IBAMA, la autoridad
ambiental del gobierno brasileño, dio una multa de $10,000 a Syngenta por violar la ley de bioseguridad
del país. Esa ley prohíbe la siembra de cultivos transgénicos a diez kilómetros
o menos de un área natural protegida, en este caso el parque nacional Foz do Iguaçu. Vía
Campesina propuso convertir la parcela en un centro de investigación y producción de semillas
agroecológicas. El gobernador de Paraná, Roberto Requião, apoyó la ocupación
y ordenó la expropiación de Syngenta para establecer ahí una facilidad de investigación
en agroecología.

La compañía acudió a los tribunales y consiguió una orden temporera paralizando
la expropiación más una orden de desalojo contra los ocupadores. Entonces el 21 de octubre
de 2007 pistoleros armados alegadamente contratados por Syngenta los desalojaron de manera violenta.
En el proceso hirieron muchos y asesinaron a Valmir "Keno" Mota de Oliveira, de 34 años
de edad y padre de tres.

El MST, Via Campesina, y numerosas organizaciones de sociedad civil han condenado estos actos y exigen
que Syngenta acepte responsabilidad por el asesinato, que rinda cuentas por sus crímenes ambientales,
que renuncie a su parcela experimental y se vaya del país.

Fuentes:

Kenfield, Isabella, "The Struggle for the Expropriation of Syngenta: Showdown Between the Social
Movements and Agribusiness in Brazil," Znet, 7 de enero 2007, http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=48&ItemID=11795.

Kenfield, Isabella, "Brazilian Governor Moves to Expropriate Land From Agribusiness Multinational
Syngenta," Znet, 8 de diciembre 2006, http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?ItemID=11580.

Ribeiro, Silvia, "Syngenta: Milicias privadas y asesinatos," La Jornada, 27 de octubre
2007, http://www.jornada.unam.mx/2007/10/27/index.php?section=opinion&article=023a1eco.

Mientras tanto en Porto Alegre, los manifestantes cortaron el acceso a la Conferencia sobre Reforma
Agraria por cuatro horas y lograron que su declaración, "Tierra, Territorio y Dignidad," fuera
incluida como un documento oficialmente endosado por la conferencia.

En un momento una procesión de mujeres de Vía Campesina entró en el pleno de
la Convención de Biodiversidad cargando rótulos en diferentes idiomas exigiendo que se
prohiba Terminator. Un empleado de la compañía de biotecnología Delta & Pine
se puso iracundo y pidió la intervención de los guardias de seguridad pero el moderador
anunció que las preocupaciones de las manifestantes serían consideradas. La vasta mayoría
de los asistentes a la sesión plenaria se levantaron y aplaudieron a las mujeres.

Al final, la sociedad civil prevaleció: la moratoria contra Terminator fue afirmada y mantenida,
para la consternación de la industria de biotecnología y sus cabilderos.

"El arco iris de las protestas diarias de Vía Campesina en la calle y dentro del centro
de conferencias, la coordinación de centenares de organizaciones de la sociedad civil en la Campaña
Internacional contra Terminator, con acciones simultáneas en Brasil y otros países, las
intervenciones de los jóvenes y los indígenas, incluyendo delegados especialmente enviados
del pueblo huichol de Jalisco y del pueblo guambiano de Colombia, las actividades paralelas con el Foro
Brasileño de organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales, lograron, finalmente, que
se revirtiera (la ofensiva en favor de Terminator), para desesperación de las transnacionales
y los delegados de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda", dijo Ribeiro.

"Este es un gran momento para los 1 400 millones de campesinos pobres en el mundo que dependen
de las semillas de la cosecha", dijo Francisca Rodríguez de Vía Campesina. "Las
semillas Terminator son un arma de destrucción masiva y un asalto a la soberanía alimentaria."

El MST y la Campaña de Semillas de Vía Campesina

El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST), el más grande movimiento de ocupadores
de terrenos en el mundo, está en la vanguardia de la agricultura ecológica libre de transgénicos
en las Américas. Su red de semillas Bionatur desarrolla y distribuye semillas diversas libres
de transgénicos y opera bancos de semillas comunitarios que preservan la biodiversidad agrícola
y mantienen el germoplasma fuera de las manos de corporaciones de agronegocio. En las palabras del portavoz
del MST, Joao Pedro Stedile, "Si perdemos el patrimonio de las semillas, de nada servirá que
conquistemos la tierra y el capital."

Bionatur es "un instrumento fundamental para la construcción de un nuevo modelo de agricultura,
pautado en la agroecología, reconstrucción del paisaje, promoción de la seguridad
y la soberanía alimentaria de los pueblos, y recuperación de la capacidad productiva de
los suelos," según Informativo do MST, el periódico del movimiento. La red nació en
1997 como un proyecto derivado de COOPERAL, una de las muchas fincas cooperativas del MST, que buscaba
alternativas al modelo de agricultura industrial controlada por corporaciones y ambientalmente destructiva
favorecido por los terratenientes latifundistas.

En sus dos décadas de existencia el MST ha conseguido sobre 22 millones de hectáreas
a dos millones de brasileños pobres. Ahí han establecido cinco mil poblados. Las tomas
de tierras del movimiento no pueden ser propiamente denominadas desobediencia civil o violación
de la ley, ya que la constitución brasileña obliga al gobierno a distribuir tierras a los
pobres. Hay aproximadamente 150 brasileños sin tierras afiliados al MST que viven en barracas
temporeras a la orilla de carreteras esperando por recibir tierras.

Como miembro de Via Campesina, el MST es partícipe activo en su Campaña de Semillas.
La Campaña "tiene un profundo significado para agricultores y pueblos indígenas, y
le de un rol prominente a la mujer," dice Francisca Rodríguez de Chile, una de las fundadoras
de Vía Campesina. "Fortalece el concepto de soberanía alimentari a y lo transforma
en un compromiso a la acción. La campaña ayuda a integrar los diversos aspectos de la agricultura,
pero también teje asuntos relacionados al trabajo, sistemas de valores y la cultura campesina.
Esto nos devuelve algo de nuestra humanidad, dando fuerza ante la adversidad que implica todo esto."

"La Agricultura ha estado transformándonos en máquinas que trabajamos más
duro que antes, suprimiendo la creatividad que caracterizaba el proceso de la agricultura. La tecnología
subyuga y aniquila los pueblos, y el conocimiento al servicio del capital deshumaniza la ciencia. ¿Cómo
detenemos esta locura que nos abruma? Cuando miro la campaña de semillas, el ser parte de Vía
Campesina me tiene más sentido: construir este camino alterno. Veo la campaña como parte
del gran camino que estamos construyendo alrededor del mundo."