En El Salvador, el combate a la corrupción quedó corto

En los últimos meses, el presidente Donald Trump ha recrudecido sus políticas de represión y separación de familias de inmigrantes en Estados Unidos y sus fronteras. Trump amenaza con cortar toda la ayuda estadounidense al país centroamericano, porque según su opinión, el gobierno no logra contener la migración, ni el paso de inmigrantes por su territorio, a pesar de que recortar la ayuda estadounidense de golpe podría agravar aún más los problemas que provocan la migración de salvadoreños.

A la vez, sus aliados del partido Republicano, junto a grupos de derecha, han orquestado un ataque en contra del gobierno del FMLN en El Salvador, bajo la bandera del combate a la corrupción. Sin embargo, ni el presidente Trump, ni el senador Marco Rubio, quien ha liderado una campaña de presión mediática para que se sancione al gobierno salvadoreño, mencionan en sus discursos los peores casos de corrupción que han salido a la luz en los últimos meses en el país y que involucran principalmente al partido aliado de derecha, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Los caso ya confesados de corrupción de la derecha son apenas mencionados en la prensa mientras se manejan ampliamente una serie de acusaciones sin confirmación contra la izquierda en un doble discurso con claros fines políticos y personales.

La expansión de noticias falsas ha contribuido a opacar  a las verdaderas causas y los responsables de casos de corrupción en el país. Como se constata en esta investigacion, Las noticias sin fuentes, sin confirmación o sin consulta a los señalados en casos no concretos sobre investigaciones que no existen, cada vez más están siendo utilizadas en el contexto preelectoral o en procesos de competencia empresarial desleal.

El presente informe identifica algunas de las razones por las que en Estados Unidos no se han mencionado los casos de corrupción como acontecimientos importantes para comprender al país. Cualquier diagnóstico de El Salvador hoy en día tiene que incluir no solo el problema de la violencia, sino también el gravísimo problema del desfalco de miles de millones de dólares del Estado salvadoreño, realizado de forma sistemática en los últimos años por funcionarios públicos.

Además, pretende abordar la falta de enfoque que hay por parte de algunos medios de comunicación en el tema de corrupción, y el sesgo en la cobertura a no informar sobre  los graves casos en la historia receinte de El Salvador—casos que ya han sido investigados, confirmados y enjuiciandos. Estos casos además revelan una campaña que ha operado con apoyo de sectores políticos empresariales, en un intento de desviar la atención pública nacional e internacional hacia una supuesta conexión de líderes del partido de izquierda salvadoreño con las FARC de Colombia y el tráfico de droga.

Esta serie de reportes se basa en investigaciones sobre los hechos, y las  distintas interpretaciones políticas de ellos y termina con una discusión de algunas estrategias alternativas para El Salvador para construir un verdadero combate a la falta de desarrollo y de democracia, que es la única manera de terminar con la migración forzada.

Un eje importante en esta investigación ha sido la relación con los Estados Unidos. La administración Trump ha mostrado una actitud agresiva hacia El Salvador desde el inicio de su gobierno. El presidente estadounidense  ha dicho que los países del Triángulo de Norte “no son amigos”, y no hacen su trabajo para evitar la migración de sus ciudadanos o la corrupción en las instituciones del Estado. Trump ignora que las políticas estadounidenses no solo ayudaron a exportar más violencia y pandillas en la década de los 80 a El Salvador, sino que también, ignora que para detener la migración y mejorar las condiciones de seguridad en el país es importante la inversión para generar oportunidades reales para los salvadoreños.

La narrativa negativa sobre las condiciones de violencia y las pandillas en El Salvador y de salvadoreños en Estados Unidos se remite a datos falsos o anecdotales para generalizar y ha sido el pretexto de Trump para atacar al país y a sus ciudadanos, llamando a El Salvaodr, entre otros paise, un ·shithole country” (país de mierda). Además en una campaña de desinformación en que participan publicaciones, difundiendo datos falsos, de fuentes anónimas y sin fundamento. Se refiere, concretamente, a las supuestas investigaciones en contra del líder del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), José Luis Merino, que llegaron al Congreso de EEUU cuando un grupo de senadores solicitó investigaciones contra el líder del partido de izquierda.

Las publicaciones sobre este caso, no solo contribuyen a la desinformación. Estas supuestas investigaciones o los supuestos vínculos, no comprobados, de Merino con las FARC, además, sirven como una excusa para que Estados Unidos considere a este personaje como una figura peligrosa para sus intereses y contribuyen a que Trump sostenga un discurso agresivo y hasta amenazante hacia El Salvador.

 

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