En México, el deseo de una democracia real al poder

La palabra “histórica” se usa muchas veces al exceso, pero sí es justa en el caso de la elección de Andrés López Manuel Obrador a la presidencia de México el 1 de julio de 2018. La amplia victoria del líder de la coalición “Juntos haremos historia” es histórica en muchos sentidos.

Nunca un presidente mexicano ha sido elegido con tal resultado (53%, relegando a la coalición PAN/PRD al 23% y al PRI a menos del 17%) y con dicha participación (más de 56 millones de votantes) Su movimiento, en el corazón del cual está Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), ganó 4 de los 8 gubernaturas y la ciudad de México. El nuevo presidente también tendrá una cómoda mayoría parlamentaria.

Una reorganización política fundamental acaba de comenzar en México, revelando el colapso de un sistema político corrupto cuyos principales partidos han gobernado el país por décadas (Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional, Partido Revolución Democrática).

La magnitud de la victoria de AMLO es tal que estos partidos tuvieron que reconocer de inmediato la derrota, lo que también es una novedad en la historia electoral mutilada de México. Hacia mucho tiempo que no se había dado un proceso electoral libre y transparente (a pesar de la resistencia de la compra de votos) como el que acaba de tener lugar en el país.

La victoria de AMLO, después de dos intentos evitados por el fraude en 2006 y 2012, se debe en parte a un nuevo viento democrático que sopla, especialmente entre los jóvenes que se movilizaron masivamente durante la campaña y el voto.

El voto por AMLO significó para muchos mexicanos y mexicanas la posibilidad de poner fin a un sistema político podrido que ha llevado el país a volverse prácticamente ingobernable, al “poder de las mafias” dentro del Estado, como decía el nuevo presidente-electo durante la campaña. “La corrupción se ha convertido en la función principal del poder político”, escribe AMLO en su libro programa “2018, La salida: decadencia y renacimiento de México”.

Lo más difícil va a empezar ahora para el líder originario del estado de Tabasco.

El tráfico de drogas, la violencia política (especialmente en la política local, donde el PRI y el PAN siguen gobernando), la existencia de un Estado profundo (los intereses de las fuerzas armadas y un aparato de seguridad deteriorado), híper-potencia de los poderes económicos y financieros, pobreza (46% de la población), desigualdades, y la dependencia del modelo económico y de desarrollo en las cadenas de producción y de valor de las multinacionales, especialmente estadounidenses..

En estas condiciones, llegar al gobierno en México no significa tener poder, sobretodo  cuando se trata de usarlo al servicio de la población y el bien común. El nuevo presidente electo ha indicado el sentido de su acción durante su primer discurso después de la victoria: actuará para la “reconciliación de la nación”. Tendrá mucho que hacer y solo podrá avanzar si su gobierno está empujado por un movimiento popular movilizado. Sin esta dinámica, no podrá desafiar el poder de los intereses empeñados a  obstaculizarlo.

La buena noticia es que este líder y su movimiento no son ingenuos y saben a lo que se enfrentan. Han trabajado durante años para preparar y construir su estrategia y plan de acción para el gobierno, tomando en cuenta estos parámetros.

¿Hasta dónde estarán dispuestos a ir y hasta dónde podrán ir?

La elección del 1 de julio de 2018 era la última oportunidad para que México no se convierta en un Estado fallido.

Los mexicanos la aprovecharon. Ahora deben reconstruirlo y consolidar su soberanía en los niveles político, económico y geopolítico.

Las primeras palabras del nuevo presidente electo a Donald Trump (los dos hombres hablaron el lunes 2 de julio) expresaron estas preocupaciones.

Es en el 2019 que se podrán observar los primeros actos del nuevo gobierno mexicano. Los próximos meses en América Latina serán emocionantes.

Christophe Ventura es investigador con el Instituto para las Relaciones Internacionales y Estratégicas, en Paris, Francia. Es autor del libro “El ascenso de un nuevo continente: la geopolítica de América Latina”. Formó parte de la Misión de Observación Electoral 2018 de la Red Universitaria y Ciudadana por la Democracia.

Fotos del autor, tomadas durante la Misión de Observación Electoral de la RUCD en Ciudad de México y Teotihuacan (junio/julio de 2018).

TE RECOMENDAMOS

Democracia

A 200 años de la Doctrina Monroe

Una política exterior eficaz se deriva de una política interior sólida y basada en hechos: podemos disminuir la violencia abandonando