La COP20, de mal en peor: Pablo Solón

“Tendremos algo definitivamente peor que el Tratado de Kioto. Éste contenía niveles, compromisos de reducción de emisiones que eran en efecto compromisos. Ellos han ido cambiando el lenguaje: de compromisos a promesas. Y como ha habido mucha crítica ahora se han inventado una nueva palabrita para ocultar que sean promesas: contribuciones.”

Pablo Solon
Pablo Solon

La negociación en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP20) se enfila a la elaboración de un texto base muy poco ambicioso en cuanto a reducción de emisiones.

La propuesta, punto de partida para el acuerdo climático a firmar en París el año próximo y que regirá a partir del 2020, considera también menos financiamiento para las acciones de mitigación y adaptación, más mecanismos de mercados de carbono y pocas garantías de su carácter vinculatorio.

Es decir, el organismo de la ONU encargado de aplicar medidas para enfrentar la crisis del clima se queda corto, muy por debajo de la expectativa de los informes alarmantes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático1 que alertó sobre la posibilidad de entrar a una fase de alteraciones irreversibles, más allá de los 2° C de incremento de la temperatura global.

Quien asegura lo anterior es Pablo Solón, participante de estas negociaciones durante varios años, primero en calidad de embajador del estado boliviano y después desde organizaciones de la sociedad civil. Conoce bien las tripas del animal. Y hoy como otras veces expresa una visión pesimista de estas deliberaciones. Lo malo es que no se ha equivocado.

“Lo que no hagamos esta década no lo podremos recuperar la próxima, porque una cosa es tener una caída determinada en las emisiones, digamos de 3% por año, y otra es decir que vamos a tener una caída de 6% por año. Eso para una economía es demasiado, y entonces los científicos y economistas dicen: si ahora no empiezan a caer las emisiones, la década que viene, por más que queramos, nunca vamos a poder caer al ritmo necesario para poder estar en menos de los 2° C.”

Solón explica que esta vez la negociación fue dividida en tres partes: una que aborda cómo cerrar la brecha en las promesas de reducción de emisiones de aquí a fines del 2020; la segunda parte consiste en cómo van a reportar las “contribuciones nacionalmente definidas” (ahora ya no se llaman compromisos de reducción de emisiones). En este punto hay toda una negociación sobre el formato sobre el cual van a reportar. Y la tercera, es tratar de contar en esta COP con un texto base para la negociación del nuevo acuerdo que va a regir a partir del año 2020.

Prosigue, “De aquí al 2020 tenemos una brecha que implica que deberíamos bajar las emisiones mundiales más o menos a 44 gigatoneladas (gt) de bióxido de carbono (CO2) equivalente, a escala mundial para el año 2020. Si es que queremos fijar una trayectoria que nos lleve a estar en los 2° C.”

O sea, si en año 2020 las emisiones rebasan 44 gt a escala mundial, se pondrá difícil mantener un escenario de 2° C o menos.

Con todas las negociaciones, la brecha se ha reducido aproximadamente a unas 56 gt para el 2020. “Es decir, en vez de llegar a 44 vamos a estar en 56, quiere decir que hay 12 gt que deben reducirse a nivel mundial por año hasta el año 2020”, si queremos mantener la situación bajo control.

“Por lo menos hay un acuerdo en que en verdad esa es la brecha, y por ello en la COP20 se pidió a los gobiernos que aumentaran sus promesas de reducción de emisiones, pero ninguno lo ha hecho, y al no aumentar sus compromisos, entonces estamos en un escenario muy peligroso donde las emisiones por año probablemente van a estar alrededor de 56, 57 gt de CO2 en 2020, lo que nos pone en una trayectoria que ya no es de 2° C sino que probablemente va a ir a 4° o más”.

Debemos tener presente que todos los desastres climáticos ocurridos en los últimos años se deben a un aumento promedio en la temperatura global menor a 1° C.

Lo cual configura un escenario muy grave y allí las negociaciones, según Solón, no se han movido ni un milímetro.

Hacia el acuerdo para 2020

La otra parte de la negociación es el nuevo acuerdo que entraría en vigencia el 2020. Al respecto Solón cuenta que hay un texto con varias opciones, “pero lo alarmante es que entre la más ambiciosa y la más baja, si se toma la mejor estaríamos ante un acuerdo más débil que el de Cancún (COP16, 2010)” que la delegación boliviana entonces encabezada por Solón rechazó por insuficiente.

 

 “Lo alarmante es que entre la más ambiciosa y la más baja, si se toma la mejor estaríamos ante un acuerdo más débil que el de Cancún (COP16, 2010)” Pablo Solon

 

Solón enfatiza y reitera asombrado que el mejor de los escenarios que ha estado en la mesa de negociación en Lima y que será la base para la negociación en París es menos que lo que hubo en Cancún. Y señala un dato: la cifra de financiamiento en Cancún era 100 mil millones de dólares por año para el 2020. “Uno esperaría que para la próxima década fuera mucho más, 150 mil, 200 mil. Pero no, ¡en el texto hay propuestas de 50 mil millones de dólares!
Es decir, va a ser más costoso hacer frente al cambio climático y sin embargo el financiamiento al que se quieren comprometer los estados responsables del cambio climático, lejos de aumentar, va a la baja.

Pero hay algo más: en cifras de reducción de emisiones, el texto repite la lógica de Cancún, en el sentido de pactar compromisos voluntarios. Cada quien dice lo que quiere hacer, no lo que la ciencia establece que hay que hacer para controlar el incremento de la temperatura por debajo de 2° C.

DSC_7870Es esta lógica de Cancún, según Solón, lo que ha llevado al mundo a la brecha señalada. “Cada quien puso lo que quiso y al final se sumó, como en el rol de dados, lo que se ve, y lo que se ve es que apenas se había bajado 2 gt para el 2020.”

A la vez que en la COP20 se evaden las soluciones necesarias para el control de emisiones, se están ampliando las falsas (y fracasadas) soluciones de los mercados de carbono.

“Mientras en Cancún había una gran pelea para evitar que se abrieran nuevos mercados de carbono, en Lima la posición pro mercados de carbono ha ganado terreno y lo que ellos quieren es ya no solamente el REDD sino que están hablando de mercado de carbono para la tierra, algo que llaman ‘Climate Smart Agriculture’–agricultura climática inteligente–que es un nuevo mercado de carbono parecido al de bosques pero para la tierra porque ésta también captura CO2.”

“Así que abriendo la puerta para nuevos mecanismos de mercados de carbono dentro de los mecanismos de desarrollo limpio, con ambiciones muy bajas de reducción de emisiones y con menor financiamiento, pues vamos de mal en peor”, afirma.

“Tendremos algo definitivamente peor que el Tratado de Kioto. Éste contenía niveles, compromisos de reducción de emisiones que eran en efecto compromisos. Ellos han ido cambiando el lenguaje: de compromisos a promesas. Y como ha habido mucha crítica ahora se han inventado una nueva palabrita para ocultar que sean promesas: contribuciones.”

 

“Abriendo la puerta para nuevos mecanismos de mercados de carbono…, con ambiciones muy bajas de reducción de emisiones y con menor financiamiento, pues vamos de mal en peor”

 

El nuevo texto que sería aprobado en París tiene opciones que claramente dicen que podrá ser ratificado por los congresos de algunos países que así lo quieran, pero otros simplemente podrán comunicar su aceptación. Es obvio que el texto del acuerdo está pensado para Estados Unidos que ha dicho ya que no quiere ningún acuerdo que tenga que ser ratificado por su congreso.

“Así será muy endeble el grado de obligatoriedad del acuerdo, que queda en un mecanismo político, con menos garantías de cumplimiento. Y todo esto lo quieren presentar en París como si fuera un avance”, advierte Solón.

“Muchos dicen que el nuevo acuerdo entre Estados Unidos y China es un paso en la dirección correcta, pero si nos fijamos, EEUU ha dicho que reducirá entre el 26 y el 28 por ciento de emisiones para el año 2025 basadas en el 2005.”

La trampa radica en que EEUU en Copenhague en 2009 había ofrecido reducir el 30%. Mientras, China dice que reducirá sus emisiones recién en 2030, cuando los datos de la ciencia afirman que la presente década es crucial para reducir las emisiones.

“Y nos han presentado esto como el gran avance”.

Alfredo Acedo es periodista y coordinador de comunicaciones para la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas de México. Escribe desde Lima, Perú en la COP20 y la Cumbre de los Pueblos Frente al Cambio Climático para el Boletín Américas.

Para más información:

  1. http://www.ipcc.ch/index.htm

 

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