Trump usa el miedo a la MS con fines partidistas

El presidente Donald Trump continúa apuntando sus esfuerzos de criminalizar a los inmigrantes y aterrorizar a los ciudadanos americanos, utilizando a la pandilla MS-13 para hacer su campaña de cara a las próximas elecciones para el Congreso.

“Un voto por los demócratas en noviembre es un voto para permitir que la MS13 siga creciendo salvajemente en nuestras comunidades, para permitir que las drogas sigan siendo colocadas en nuestras ciudades y para quitarle a los trabajadores americanos sus oportunidades de empleo. Los demócratas quieren anarquía, amnistía y caos, los republicanos queremos ley, orden y justicia”, escribió Trump en su cuenta de twitter.

Desde su campaña preelectoral, Trump ha utilizado a esta pandilla para crear terror entre los ciudadanos americanos. Ahora, además lo hace para continuar justificando su política anti inmigrante y para defender las acciones de ICE, que han sido fuertemente criticadas por la arbitrariedad con que arrestan a inmigrantes bajo la excusa de supuestos nexos con esta pandilla.

“Cada día los valientes hombres y mujeres de ICE están liberando a las comunidades de la salvaje pandilla MS 13. No vamos a apoyar por esta vil acción de los demócratas de manchar el trabajo de los cuerpos de seguridad. Siempre vamos a apoyar orgullosamente a los valientes héroes de ICE y la Patrulla Fronteriza”, escribió Trump en su cuenta de Twitter el 9 de julio.

La campaña de Trump de presentar la pandilla como amenazas a la seguridad nacional también ha sido apoyada por otros republicanos. El año pasado el candidato a gobernador por New Jersey, Ed Gillespie, acusó a su opositora de promover la “ciudad santuario” para proteger a miembros de la pandilla y difundió imágenes de pandilleros recluidos en las cárceles de El Salvador por los barrios de la zona, argumentando que eran los pandilleros protegidos por los demócratas.

Hace unas semanas, cuando la orden ejecutiva de separar a las familias de inmigrantes en la frontera sur de Estados Unidos estaba siendo duramente criticada, el senador Steven King tuiteó una foto de algunos de los niños recluidos en los centros de la frontera, argumentando que estos menores “son materia prima para que la MS” crezca.

Estos argumentos inventados y manipulados por Trump y algunos republicanos ya están dando frutos. La última encuesta del Huffington Post y YouGov, publicada en julio, refleja que el 85% de los electores que apoyan a Trump creen que la pandilla representa “una amenaza o una seria amenaza” para el país y más del 50% de los encuestados cree que la MS representa una amenaza para su comunidad.

Sin embargo, los argumentos de Trump sobre la MS y sus crímenes no están basados en hechos. Datos oficiales del Departamento de Seguridad estadounidense, muestran que de 22,251 jóvenes que ingresaron a Estados Unidos como menores no acompañados en 2017, solo 228 fueron detenidos por actividades relacionadas a pandillas.

Según estas cifras oficiales, la New York Immigrant Coalition (NYIC) explica que los jóvenes migrantes relacionados a la MS-13 detenidos el año pasado no representó ni el uno por ciento del total de jóvenes que llegaron al país en ese mismo período.

La cifra contradice las declaraciones del Trump, que asegura que la mayoría de migrantes centroamericanos tiene relación con la pandilla centroamericana o que son criminales.

“Trump está usando desde hace tiempo una política de retórica racista que determina cómo se aplica la ley. Se crea la idea de que hay que encarcelar a las personas, perseguir a los jóvenes porque representan un riesgo y se está justificando con el tema de la pandilla una limpieza étnica, como lo hemos visto antes contra las comunidades afroamericanas”, dijo Juan Carlos Ruiz, de la organización New Sanctuary City, del estado de New York.

Todos los esfuerzos contra los inmigrantes

Las políticas de la administración Trump también han sido reforzadas por el fiscal general Jeff Sessions y aplaudidas por miembros de su gabinete. Su más reciente y cruel acción de separar a los menores de edad de sus padres, en la frontera sur de Estados Unidos, desató las críticas y el repudio tanto en su país como en la comunidad internacional.

La respuesta de Trump a estas críticas y a las preguntas de periodistas sobre la separación de los menores fue simple y cínica. Dos días después de sus tuits sobre la MS, el 11 de julio, el presidente dijo a los medios de comunicación: “Bueno, tengo una solución. Díganle a la gente que no venga de forma ilegal a nuestro país. Esa es la solución”,

Aunque la Corte Suprema ordenó reunificar a las familias que han sido separadas, aún hay niños siguen lejos de sus padres. Como si eso fuera poco, a principios de junio, se supo que las autoridades federales desconocían el paradero de más de mil niños que fueron llevados a centros de detenciones y organizaciones civiles han denunciado que muchos de estos niños separados no saben ni siquiera el nombre de sus padres o de dónde provienen.

“La acción de detener a las familias en la frontera para responder a la crisis humanitaria, creada por la administración Trump es moralmente errónea. Más de dos mil niños que fueron abruptamente separados de sus familias, han sufrido daño emocional irreparable en las manos del gobierno”, dijo Oscar Chacón, director de Alianza Américas.

De acuerdo a un reciente análisis de Associated Press, el Servicio de Salud ha designado $958 millones para albergues, hogares de acogida y otros servicios de protección a menores no acompañados o separados en la frontera sur del país. Según este análisis, la agencia está considerando otras propuestas en respuesta a los esfuerzos de la Casa Blanca de mantener a los menores de edad bajo la custodia del gobierno.

Mientras Trump critica la migración indocumentada, su gobierno ha ido cerrando las puertas y posibilidades de migración legal y de asilo. A principios de junio el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Session, revocó el fallo de una Corte de Inmigración con la que desde 2016 se otorgaba protección de asilo para víctimas de violencia doméstica y de pandillas. Esta medida está hecha específicamente para los inmigrantes centroamericanos.

“El gobierno de Estados Unidos está persiguiendo y capturando a los inmigrantes. La deportación, las detenciones, la exclusión del sistema es el resultado de esa persecución. El Departamento de Seguridad y el Departamento de Justicia están usando y manufacturando información en contra de los inmigrantes”, dijo Babe Howell, profesora de criminología de la Universidad de New York.

Persecución a jóvenes migrantes

La política de “tolerancia cero” va más allá y se ha ensañado también con los jóvenes migrantes centroamericanos. Desde hace varios meses organizaciones sociales y la New York Immigrant Coalition están denunciando la persecución que encabeza la policía de varios condados de Suffolk, en Long Island, que se están dando a la tarea de arrestar a jóvenes hispanos solo por portar los colores de las banderas de sus países: el azul y blanco.

“Los cuerpos de seguridad están persiguiendo a gente inocente. Como lo hicieron luego de la tragedia del 911, ahora están cometiendo el mismo error y están persiguiendo a gente inocente. Están poniendo a gente en base de datos de pandillas sin corroborar la información, usando las redes sociales. La información no es corroborada y tampoco se prueba que estas personas tengan alguna relación con la pandilla”, dijo Narmeen Arastus, profesora e investigadora de la Escuela de Leyes de New York y miembro de CLEAR.

De acuerdo al estudio realizado y publicado por la Immigrant New York Coalition “Barrio en el barrio, el impacto de los argumentos de pandillas en los Inmigrantes de New York”, la Policía de Long Island, agencias del Departamento de Seguridad (HSD por sus siglas en inglés) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) han detenido y promovido casos de deportación contra el 75% de jóvenes latinos que no son miembros de la MS-13 a los que esta organización ha brindado asistencia legal.

“Las fuerzas de seguridad local están deteniendo e interrogando a individuos solo por vestir – como ellos consideran- como pandilleros, con ciertas marcas de zapatos, con colores específicos, que son colores de las banderas de sus países, y esto no tiene ninguna verificación y se usa como argumento en casos criminales contra personas, basado nada más en las apariencias de cómo se viste”, afirmó Howell.

Varios profesores de criminología que participaron junto a la NYIC, en la realización de este estudio, aseguran que la Policía ha creado una “lista” de personas, en su mayoría jóvenes, que supuestamente tiene afinidad o participa en actividades de pandillas, basada en opinión de personas de la comunidad, pero esa información no se verifica y se usa en contra de los individuos en las cortes de inmigración bajo el argumento que estos jóvenes representan un peligro para las comunidades en Estados Unidos.

“Las autoridades ponen los nombres de estas personas en la base de datos de pandillas que tienen, pero esa información, que a veces viene de llamadas anónimas, no es corroborada. No se prueba que estas personas tienen relación con la pandilla y para ellos el seguimiento que les dan en las calles, los tatuajes o el uso del 503, es suficiente para retener a un muchacho por horas, con la excusa de que hay una investigación relacionada a pandillas”, dijo Arastus.

Según el estudio, ICE, la policía y las agencias de seguridad estadounidense utilizan esto como pretexto para ejecutar políticas y una agenda anti-inmigrante, bajo la narrativa de que los jóvenes latinos representan un peligro para el país y que los demócratas no quieren llegar a un acuerdo con el gobierno de Trump en torno a reformar las políticas migratorias.

Un vocero de ICE respondió al estudio diciendo que: “cada objetivo, en estas acciones del cumplimiento de la ley, es un reconocido miembro de la pandilla o asociado y esto se basa en la información recopilada en la investigación… Si una persona está presente en los Estados Unidos en contra de la Ley de Inmigración, el trabajo de ICE es hacer cumplir las leyes establecidas por el Congreso”.

Datos de ICE señalan que en New York, de 17 jóvenes centroamericanos, arrestados y vinculados a por lo menos 19 asesinatos que las autoridades atribuyen a la MS, solo dos poseen estatus ilegal, el resto de estos, es decir, 15 son ciudadanos americanos, hijos de padres migrantes.

De acuerdo a datos de organizaciones civiles que trabajan con la comunidad migrante en el estado de New York, por lo menos el 78% de los jóvenes que son detenidos por los cuerpos de Seguridad aseguraron que las autoridades crearon pruebas y testimonios en su contra, basados solo en sospechas o en su nacionalidad.

El discurso en el que el presidente utiliza a la pandilla MS-13 contra los inmigrantes para atemorizar a las comunidades estadounidenses no es nuevo. las cifras de esta última encuestas revelan que este continúa rindiendo resultados a favor de Trump.

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