Desde que se vio forzado a abandonar el poder, tras la derrota electoral de 1990, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) atravesó varias crisis políticas que llevaron a que buena parte de los fundadores y líderes más carismáticos abandonaran el partido. A las deserciones se sumaron los cuestionamientos éticos que sufre su principal dirigente, Daniel Ortega, lo que se traduce en la división en lo que podríamos denominar

Decolonialismo
Ideólogos del cambio de régimen, pragmáticos capitalistas y la inminente amenaza para Cuba.
Cuba no está sola Mientras la popularidad de Trump se desploma, asediado por el fiasco en Irán y sus extraños

