Romper la frontera para encontrar justicia

Queremos justicia, queremos la verdad y vamos a exigir que nos devuelvan a nuestros hijos”, advirtió doña Hilda Legideño Vargas antes de partir a Europa para reunirse con el Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra.

Antes de cruzar el océano Atlántico, doña Hilda Legideño Vargas, lo más lejos que había viajado era Chilpancingo. Con la detención y desaparición de su hijo Jorge Antonio Tizapa Legideño, el 26 y 27 de septiembre, por la policía municipal, ha tenido que viajar por tierra y aire para buscar a su hijo, sin saber dónde encontrarlo.

Madre de tres hijos, doña Hilda, desde hacen 1460 días no descansa: ha sorteado su andar entre espina y terracería. En Chilapa recorrió casa por casa preguntando por su hijo y en Iguala subió cerros, bajó a las barrancas, caminó entre montes, sin encontrar a Jose Antonio.

En más de 47 meses de la detención y desaparición de su hijo, se reunió en varias ocasiones con el ex procurador de la República, Jesús Murillo Karam; luego con el presidente Enrique Peña Nieto. En ningun encuentro encontró respuesta favorable. Lo más que escuchó del ex funcionario fue que ésteya estaba cansado.

Pero ella no se detiene, sigue caminando, sigue gritando las mismas consignas de todos los padres de familias: “Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Para viajar a Ginebra tuvo que cerrar su casa en Tixtla, dejó de elaborar sus cortinas de papel que vendía para sostener a sus otros tres hijos. Desde la mañana del sábado 27 de septiembre se instaló en la Normal de Ayotzinapa para dedicarse de tiempo completo a buscar a su hijo con el grupo de padres.

En una reunión en el auditorio de usos múltiples de la Normal de Ayotzinapa, 15 díasdespués de la desaparición de su hijo,los demás padres y madres de los estudiantes desaparecidos, la eligieron a ella y a Don Bernabé  para que ellos hablaranpor los 43 en el octavo periodo de sesiones del Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas, los días 2 y 3 de febrero de 2015 en Ginebra, Suiza.

Mientras la seguridad del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez García registraban su equipaje, a los lados se escucharon gritos de apoyo de los viajeros que se solidarizaban con los papás de los 43: “¡No están solos! ¡No están solos! ¡Ayotzinapa Vive! ¡La lucha sigue!”.

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