Últimos artículos de Kau Sirenio Pioquinto

A cuatro años de Ayotzinapa, impunidad

El gobierno mexicano se empecinó a lo largo de cuatro años en cavar una fosa clandestina donde enterrar la lucha de los padres de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, en Iguala.

Damían en el laberinto de la justicia

Desde ese 28 de septiembre, Damián no ha podido dormir bien ni comer como antes. Lo único que espera es encontrar a su hijo Felipe, detenido-desaparecido por la policía de Iguala. Cuando Damián llegó a la Normal de Ayotzinapa era monolingüe, ahora aprendió gritar a los cuatro vientos: Justicia, justicia.

Romper la frontera para encontrar justicia

Antes de cruzar el océano Atlántico, doña Hilda Legideño Vargas, lo más lejos que había viajado era Chilpancingo. Con la detención y desaparición de su hijo Jorge Antonio Tizapa Legideño, ha tenido que viajar por tierra y aire para buscarlo, sin saber dónde encontrarlo.
“Queremos justicia, queremos la verdad y vamos a exigir que nos devuelvan a nuestros hijos”, advirtió antes de partir a Europa para reunirse con el Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra.

Sobrevivir ante la injusticia

Enfermo, despedido de su trabajo y con deudas, don Mario se ha quedado en la Normal de Ayotzinapa para acompañar a otros 42 padres de familias que sufren el mismo viacrucis que él. En su recorrido encontró desprecio del gobierno a su dolor, además de un rosario de represiones. En esa lucha aprendió lo que nunca antes se imaginó. La violencia del Estado para imponerse ante la demanda de la presentación con vida de los 43 estudiantes normalistas.

A mi hijo lo robaron: Emiliano Navarrete

Desde el 26 de septiembre don Emiliano Navarrete Victoriano camina por las calles de Tixtla, Chilpancingo, Iguala, Acapulco, Distrito Federal… Ahí va, como con el alma en la boca, con la pregunta recurrente: dónde estará su hijo, con otros 42 desaparecidos de Ayotzinapa.

Tijuana: la cultura indígena que no se ha perdido

Valle Verde se fundó en una meseta, y es la zona más plana de las cuatro colonias que se sitúan al este de Tijuana, los propios colonos la conocen como la Nueva Tijuana. A principios de los años noventa se cultivó esta colonia, convirtiéndose en la segunda concentración más importante de población indígena provenientes de la Montaña de Guerrero, aquí la mayoría habla su lengua materna, el tu’un savi (mixteco).

Las mujeres detrás los surcos de San Quintín

Acoso sexual, injusticias y abusos son el pan de cada día de las mujeres jornaleras de San Quintín. Historias testimoniales de las mujeres detrás de los surcos.

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